De la cara de felicidad de Javad Foroughi hace unos días, cuando consiguió la medalla de oro y marcó el récord del mundo en pistola de aire comprimido 10 metros con una marca de 244.8, a la posible decepción de que se la quiten... ¡por pertenecer a una organización terrorista!

Así lo cree el grupo iraní 'United for Navid' y por ello ha solicitado la suspensión de dicha medalla al Comité Olímpico Internacional, al menos mientras se produzca una investigación que confirme o desmienta las acusaciones.

 

O eso esperan desde la organización, creada con la intención de defender los derechos humanos tras la ejecución de Navid Afkari, el luchador que acabó en la horca por participar en las protestas contra el gobierno iraní y que fue acusado de asesinar a un funcionario durante dichas manifestaciones.

Si el COI no actúa, sería "cómplice de promover el terrorismo y los crímenes contra la humanidad", argumentan, a lo que el comité ha respondido brevemente diciendo en 'Bild' que "los deportistas clasificados que se adhieren a las reglas internacionales pueden participar si son seleccionados por sus países".

Además añaden que "muchos deportistas son miembros de las fuerzas armadas en sus países", como en este caso parece ser que lo es Foroughi, aunque parece algo más extremista.

Catalogada por Estados Unidos como una organización terrorista e incluida en su lista del terror, Javad pertenece a la enfermería de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica del régimen iraní.

Si está en esa lista no es por cualquier motivo, y es que su unidad extranjera, la Fuerza Quds, ha apoyado a las milicias de Hamás o Hezbolá. Sin embargo, no existe un reconocimiento unánime, ya que ni la CIA ni su departamento de defensa la reconocen como terrorista.