Decía Imanol Alguacil en la previa que se había despedido de su mujer para diez días. No pensaba volver tras la semifinal. Pero un hombre se lo impidió: Marc André Ter Stegen.

El portero del FC Barcelona detuvo dos lanzamientos en la tanda de penaltis y clasificó al Barcelona para la final del domingo, en la que se enfrentará a Real Madrid o Athletic Club de Bilbao. Una clasificación que muchos vieron difíciles en la mañana de este martes. La noticia era Leo Messi.

A primera hora de la mañana saltaban las alarmas en el Barcelona. Messi no participaba en el entrenamiento con el resto de sus compañeros. El club guardaba silencio y pronto aparecieron las informaciones que confirmaban su suplencia.

Todo un revés para Ronald Koeman el de no poder contar con su jugador franquicia. Insustituible sobre el verde. Optó por rescatar a Martin Braithwaite del banquillo y colocarle como nueve, pero fue Frenkie de Jong el que ocupó esa posición en el momento clave.

Ocupó el espacio de ariete cuando Antoine Griezmann colocó la pelota al área pequeña. De Jong saltó, echó la cabeza para atrás y logró rematar la pelota. Un gol perfecto, un gol de '9' (aunque esta no sea la posición del holandés).

Con el 0-1 en el marcador, el partido giró por completó nada más volver de los vestuarios. Otra vez De Jong fue el protagonista. Pero de manera muy diferente. Metió la mano en el área. El penalti era claro.

Mikel Oyarzabal, un seguro de vida desde el punto de penalti, no perdonó, engañando a Ter Stegen. Todo volvía a empezar. El partido mutó en locura, sin protagonismo de los goles.

Ter Stegen evitó el gol de Zaldua y posteriormente de Januzaj en la prórroga, que también estrelló una falta al poste. Remiro también detuvo un disparo de Dembélé. El puesto en la final seguía abierto. Y se decidiría en los penaltis. Allí, como en la prórroga, asomó un Ter Stegen de dulce. Y Riqui Puig asomó para arreglar el lanzamiento a las nubes de Griezmann.