Seguramente, al aficionado que el 25 de octubre se tatúo la cara de Erick Cabaco con la camiseta del Levante en el muslo, no le habrá hecho mucha gracia la marcha del defensor al Getafe de José Bordalás en esta ventana de traspasos de invierno.

Al margen de cirugías milagrosas, los tatuajes -y más los de este calibre- son para toda la vida. Con ello deberá lidiar este aficionado granota, que en su día decidió rendir homenaje a Cabaco sin saber que, tres meses después, su ídolo ficharía por un competidor directo de LaLiga: el Getafe.

 

Incluso la propia cuenta oficial del Levante subió un vídeo a Twitter en el que mostraba cómo se hizo el tatuaje este aficionado y la reacción de Cabaco al verlo.