Aún bajan las pulsaciones recordar el desvanecimiento de Christian Eriksen el pasado sábado en el Parken Stadion de Copenhague durante el Dinamarca - Finlandia.

El centrocampista danés del Inter de Milán perdió el conocimiento y cayó a plomo al suelo, requiriendo la entrada de los servicios médicos y una reanimación cardiorrespiratoria después de que perdiese su corazón dejase de latir durante un momento.

Eriksen se desplomó al lado de la zona donde estaban ubicadas las familias de los jugadores del combinado danés, por lo que Sabrina Kvist, pareja del futbolista, saltó rápidamente al verde para tratar de coroncer el estado de Christian.

El capitán, Simon Kjaer, y Kasper Schmeichel trataron de consolarle y calmarle ante el llanto desconsolado de Sabrina.

Horas después, con Eriksen estable en el hospital y fuera de peligro, Peter Schmeichel, histórico exportero danés del Manchester United y padre de Kasper, ha explicado en la 'BBC Radio Five Live' el mal trago por el que pasó.

"Fueron las dos horas más angustiosas de mi experiencia futbolística", señaló el danés, afirmando que Sabrina Kvist llegó a creer que su Eriksen había fallecido: "Ella creía que su pareja estaba muerto".

Afortunadamente, tras lograr reanimar al jugador y que este pudiese salir consciente del terreno de juego, Eriksen se encuentra fuera de peligro y sometiéndose a pruebas para conocer qué le sucedió a su corazón.