Conforme avanzaban los primeros minutos de encuentro, el estadio Municipal de Cornellà empezaba a recodar a El Collao. El Barça, con su equipo 'B' marcado por el debut del canterano Ilaix Moriba y por la vuelta al once de los desaparecidos Junior Firpo y Trincao, comenzaba a asemejarse al espeso Real Madrid que se vio este miércoles en Alcoy. El Cornellà, por su parte, mostraba la garra y firmeza defensiva que se vio en el Alcoyano en la otra eliminatoria.

Con el conjunto azulgrana tratando de penetrar la férrea zaga de su 'vecino' sin apenas clarividencia, al filo del descanso, Soto Grande decretó penalti sobre Araujo. Y, en este momento, comenzó el 'show' de un hasta el momento desconocido Ramón.

El meta del Cornellà paró el lanzamiento desde los once metros a Pjanic y dio alas a su equipo antes del paso por vestuarios. Al igual que José Juan frente al cuadro de Zinedine Zidane, el cancerbero ha sido el mejor jugador del cruce.

Una vez sobrepasado el ecuador del encuentro, la historia no cambiaba. El Barça, monopolizando el balón y tratando de perforar la perta de Ramón; el Cornellà, cerrando filas y buscando el contraataque para tratar de inquietar la meta de Neto.

Con empuje, pero sin determinación; con posesión, pero sin crear peligro; con ocasiones, pero sin el gol. Así se desarrolló la segunda mitad de la contienda.

Llegado el minuto 80 de partido, esta vez era Ousmane Dembélé el que agarraba el balón para dirigirse al punto del penalti. Pero, por segunda ocasión en el encuentro, Ramón mantenía la sangre fría para aguantar el disparo del francés y quedarse firme en el centro de su portería para detener la pena máxima.

Nuevo penalti detenido y, a pesar de la entrada de habituales como el galo, Busquets y Pedri, el partido se iba a la prórroga y el fantasma de un nuevo batacazo al igual que el protagonizado por el Real Madrid frente al Alcoyano comenzaba a coger forma.

Sin embargo, fruto de ese empuje culé, al inicio de los primeros 15 minutos añadidos Dembélé agarró el esférico frente a la media luna para mandar un misil tierra-aire a perforar la meta del Cornellà.

Con el corazón, pero también con el físico mermado por el esfuerzo durante más de 90 minutos, el conjunto verde fue poco a poco sucumbiendo a la abrumadora posesión del Barça, que ha encadenado su tercera prórroga consecutiva tras las dos vividas en la Supercopa.

Victoria por 0-2, con segundo tanto de Braithwaite en el 120', del elenco de Ronald Koeman. Ahora, toca pensar en el partido de Liga del próximo domingo en el Martínez Valero frente al Elche.