Cuesta aceptar que Diego ya no está, que Diego murió con tan solo 60 años dejando atrás una parroquia 'maradoniana' de la que no se pudo despedir debido a su situación en el último mes: ingreso en la Clínica Olivos (Buenos Aires), operación de un hematoma subdural en la cabeza y muerte súbita a causa de un paro cardiorrespiratorio repentino.

'El Diego' deja huérfano al fútbol y, en su país natal, miles de aficionados se han agolpado durante toda la noche frente a la Casa Rosada para poder dar el último adiós al héroe del pueblo argentino que les llevó a coronarse como campeones del mundo en México 1986.

Desde las 10 de la mañana (hora española), las puertas del recinto están abiertas para que todo aquel que quiera pueda despedirse del '10'.

 

Anoche, cientos de vehículos acompañaron al coche fúnebre en su camino hacia el velatorio. Mientras tanto, al igual que en Argentina, en Nápoles, la ciudad donde Maradona tocó el cielo, también ha querido homenajear a su 'D10S' en las calles de la ciudad italiana.

La imagen de la capilla ardiente del Diego es, simplemente, devastadora. Las personas mueren, pero permanecen vivas en nuestro recuerdo, y la memoria de Maradona es imborrable.