Al igual que un caño en fútbol, una dejada en tenis o un mate en baloncesto, hacen que la grada se levante de sus asientos y aclame, el placaje realizado en el vídeo llevó a ebullición los ánimos de los aficionados.

Y no solo de ellos, el propio jugador tras realizar el placaje, mira fijamente con tono desafiante al jugador rendido en el terreno de juego, conocedor del calibre del bloqueo.

Confiamos en que la integridad del rival no se haya visto muy afectada.