Dos suplencias acumula Leo Messi ante el Betis esta temporada. Las dos, en LaLiga y, como en la primera, en esta segunda vuelta su entrada al verde fue decisiva en el desenlace del partido. Si el 7 de noviembre marcó dos goles y repartió una asistencia, en esta apenas necesito un par de minutos para anotar y el 1-2 nació de sus botas.

El Barça, romo en el primer acto, perdía 1-0 cuando el argentino correteaba en la banda para salir al campo. Lo hizo en el minuto 57, en lugar de un Riqui Puig tan espeso como el resto de integrantes del mediocampo culé. Busquets y Pjanic hicieron uno de esos partidos que es mejor olvidar.

Pero con Messi todo es diferente. Leo enganchó un balón donde a él le gusta, en la frontal, y su disparó entró raso y potente por el primer palo de un tapadísimo Joel Robles.

Desde su entrada al verde a su diana pasaron dos minutos. Eso fue lo que tardó el partido en cambiar de rumbo porque, tras el empate, el Barça se hizo dueño y señor del partido y el segundo gol era cuestión de tiempo.

Fue en propia puerta, pero todo surgió gracias a la imaginación, a la calidad y a la conexión entre Messi y Jordi Alba. Pase perfecto del argentino para el de Hospitalet y luego su envío lo remató Griezmann, hacia atrás. La suerte fue que Víctor Ruíz estaba por allí y el rebote se coló en el arco bético.

Tras unos minutos de sufrimiento, Trincao puso la bola en la escuadra para dar la victoria definitiva y consumar una nueva remontada del Barça de Koeman.

Los culés vuelven por tanto a la segunda posición de LaLiga, y meten presión a un Atlético que se enfrenta al Celta en esta jornada.