Rapinoe es una de esas deportistas que dejan huella. Alguien que ve el deporte desde un prisma más allá que la mayoría. Con la importancia de quien alza un campeonato del mundo y con la necesidad de quien ve por el mundo la exigencia de luchar contra las desigualdades y la discriminación social y de género.

Ahora esta jugadora de 34 años, precisamente, es la mejor del mundo. Porque así lo acaba de confirmar el Teatro de Chatelet de París al elegir a la capitana de Estados Unidos como la nueva Balón de Oro, por delante de las dos jugadoras del CD Tacón, Kosovare Asllani y Sofia Jakobsson; de Lieke Martens, del FC Barcelona; y de Sari van Veenendal, del Atlético de Madrid, entre otras 25 rivales.

Un año redondo para la futbolista del Reign FC, que además de ganar el Mundial el pasado verano, se enfrentó a Donald Trump en lucha contra las "desigualdades entre el fútbol masculino y femenino", y contra la "discriminación y la homofobia" que bajo su punto de vista se desprende de la actual Casa Blanca.

La jugadora no pudo acudir a la Gala y mandó un mensaje de agradecimiento a través de un vídeo donde transmitió su emoción.