La concentración de la selección española en la Ciudad del Fútbol de las Rozas está siendo el epicentro de un terremoto que ha sacudido al combinado nacional, a la Real Federación Española de Fútbol y al Ministerio de Sanidad.

El anuncio de positivo de Sergio Busquets en la noche del domingo dio la voz de alarma en un grupo que venía estando aislado desde días atrás.

Rápidamente se pusieron en marcha todos los protocolos de prevención, aislando a los futbolistas para que entrenasen en solitario y estableciendo tres grupos de ocho para las comidas. Además, la selección sub-21 fue la encargada de saltar al verde de Butarque para enfrentarse a Lituania este lunes.

Horas después, y a pesar de que los resultados de las PCR realizadas el lunes diese pleno de negativos, Diego Llorente, central del Leeds, ha dado positivo por coronavirus.

Ya con Busquets aislado, Luis Enrique llamó a Kepa, Albiol, Rodrigo, Carlos Soler, Brais Méndez y Fornals para formar parte de una burbuja paralela por si el seleccionador necesitase que se incorporase algún jugador a la expedición para la Eurocopa.

A su vez, hasta once jugadores del elenco de sub-21 se han quedado en Las Rozas junto a los seis futbolistas mencionados anteriormente para cerrar la denominada 'burbuja paralela': Álvaro Fernández, Miranda, Mingueza, Pozo, Cucurella, Brahim, Zubimendi, Gonzalo Villar, Bryan Gil, Yéremy Pino y Javi Puado.

 

Ante la situación, teniendo también en cuenta los dos positivos en Suecia, la UEFA ha anunciado que las selecciones podrán sustituir jugadores hasta el mismo día del primer partido.

Por ello, Luis Enrique podrá cambiar efectivos, sin superar la lista originaria de 24, hasta el próximo lunes, día en el que la Selección debuta en la Eurocopa en La Cartuja frente a Suecia.