La última prueba de la IndyCar ha dejado una imagen terrorífica. Un accidente múltiple en el que estuvieron involucrados hasta cinco coches diferentes.

Todo quedó grabado en las cámaras de los pilotos, que muestran la dureza del momento y el poco margen de reacción con el que contaron.

 

Todo empezó cuando Alexander Rossi fue golpeado por Ryan Junter-Reay y por Takuma Sato, un 'sándwich' en toda regla que acabó con hasta cinco corredores involucrados.

Robert Wickens, que sufrió un terrorífico accidente en el mismo circuito de Pocono hace un año, criticó en su cuenta de Twitter que se siga compitiendo allí, algo que califica como "relación tóxica".

 

"¿Cuántas veces tenemos que pasar por la misma situación antes de que podamos aceptar que la IndyCar no debería correrse en Pocono? Es una relación tóxica y quizás sea tiempo de considerar un divorcio. Estoy aliviado (hasta donde yo sé) de que todo el mundo se encuentra bien después de ese terrorífico accidente", aseguró.