Tras ser uno de los mejores jugadores que dio el fútbol inglés en la década de los ochenta, Paul Gascoigne descendió a los infiernos una vez colgó las botas.

El ex de Newcastle y Glasgow Rangers, entre otros, se sumió en un pozo de adicciones que salió a la luz tras a la luz tras publicarse unas imágenes del británico en un pobre estado de salud.

Dada su situación, su padre, John Gascoigne, le internó en 2010 en una clínica de desintoxicación.

El progenitor falleció en 2018 a causa de un cáncer y Paul, ya rehabilitado, estuvo con él en el hospital durante sus últimos momentos de vida.

Ahora, en una entrevista a 'The Sun', ha reconocido que culpó a su padre por internarle en el centro y se "resarció" una vez había fallecido.

"Cuando nos quedamos solo él y yo en el hospital y falleció, salté a la cama y lo golpeé. Le di un cabezazo, un puñetazo y me resarcí de cuando era más joven. Luego estuve 45 minutos abrazado a él", ha explicado 'Gazza'.

A su vez, ha habado de la buena relación que mantuvo con él durante su carrera: "Me encantaba llevarlo conmigo por todo el mundo cuando jugaba. En este momento estoy bien, pero estaré pensando en eso, en los buenos momentos que tuve, probablemente tuve más buenos momentos que malos".

"Debo haberle comprado a mi padre unos 80 coches y 18 barcos y casas. Me divorcié y le di mucho dinero a mi familia. Gasté mucho en casas, comprando y alquilando en diferentes sitios", ha añadido Gascoigne, que prefirió el gasto al ahorro de la gran fortuna que amasó durante sus tiempos de jugador.