Casi 90 años de historia y una oportunidad inédita ante sí: el Granada CF puede clasificarse este jueves, por primera vez, para la fase de grupos de la Europa League. Tras el Teuta albanés y el Lokomotivi Tbilisi georgiano, el último escollo para el elenco de Diego Martínez es el Malmö sueco, cuyo feudo acogerá el partido más importante de las memorias rojiblancas.

La ilusión desorbitada que yace en la ciudad de la Alhambra en torno al partido puede que sea similar a la que tuvo lugar, también allí, hace 33 años. Un 15 de noviembre de 1987, Los Cármenes acogió el debut de Lalo Maradona con la rojiblanca (por aquel entonces) vertical.

"El más técnico de los tres", como decía Diego, desembarcó en Granada junto a sus dos hermanos para firmar por su nuevo club y debutar en un partido amistoso contra el Malmö. Fue la primera vez que los tres hermanos Maradona pisaban el mismo terreno de juego, lo que levantó una enorme expectación en una parroquia poco acostumbrada entonces a eventos de similar calado.

"Teníamos que jugar un amistoso para recaudar fondos para el club y mis hermanos dijeron: 'nosotros jugamos'", explicó Lalo en una entrevista concedida a 'El Chiringuito'.

 

"Es como si Messi jugará un partido en un club de Segunda División", añadió el argentino, quien ese día jugó con el '10', cedido por su hermano Diego. Ambos vieron puerta en la victoria de los andaluces frente a los nórdicos, aunque tal y como dice Lalo, el mejor fue Hugo: "Los Cármenes nunca había estado tan lleno como ese día, jugamos contra el Malmö, que venía de ser campeón de Europa. Les ganamos 3-2, marqué yo, también Diego, y Hugo fue el mejor".

Ahora, más de tres décadas después, la historia se repite. El agónico partido de Alcorcón, la tanda de penaltis frente al Celta, el 'maradoniano' gol de Ighalo en Elche... partidos con letras de oro en el libro nazarí, al que este jueves se puede unir el escenario de Malmö.

"Ojalá que mañana ellos hagan la historia que nosotros hicimos en 1987", concluyó la entrevista Lalo Maradona. Y ojalá que así sea, pero el orgullo de este equipo no es la posibilidad de pasar, sino la posibilidad de jugar, ya que hace tan solo dos años estaban en la mitad baja de Segunda División. La casa de los sueños, con la eterna lucha por bandera, visita Malmö con nada que perder y muchísimo por ganar.