Eden Hazard y la nieve fueron los dos grandes protagonistas en la previa del Real Madrid ante Osasuna. El primero volvía a ser titular tras varias semanas desde su última aparición en el once, mientras que la nevada que cayó en El Sadar hizo que, posiblemente, no viéramos la mejor versión del belga.

El 7 del Real Madrid estuvo tan espeso como el resto de sus compañeros. Quizá por el terreno de juego, frío, helado y duro, o quizá porque necesita más tiempo tanto para recuperarse en el plano físico y también en el anímico.

Porque se le ve tímido. Se le ve con miedo. Falto de confianza. Confianza que debería coger con minutos y con regularidad que, en el Real Madrid, no ha tenido. Salvo un toque con la espuela, nada.

En ataque, nada. Y en defensa, poco, pues el partido se jugó poco en las áreas y mucho en el mediocampo con brega y lucha.

Llevaba sin jugar seis semanas, desde que se lesionase a finales de noviembre ante el Alavés. Fue su último problema, el último de muchos que están lastrando el rendimiento del crack fichado en 2019.

En su vuelta no pareció estar cómodo en un campo duro y complicado, cubierto de nieve y en unas condiciones complicadas. El Real Madrid se quedó congelado ante Osasuna y Eden, por su parte, se fue en el minuto 75 para dar entrada a Isco.

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