Caprichos del destino, Fidel Castro y Diego Armando Maradona fallecieron el mismo día, el 25 de noviembre, solo que con cuatro años de diferencia, ya que el exjefe de estado cubano murió en 2016. Ambos fraguaron una gran amistad, amén de por su marcada ideología, a raíz del 'internamiento' del argentino en enero de 2000 en la clínica de rehabilitación 'La Pradera', en La Habana (Cuba).

Allí Maradona pasó cuatro años (en los que se dice que dejó varios hijos no reconocidos) viviendo en una mansión que le cedió su amigo Fidel, de quien se tatuó rostro y firma en el gemelo de la pierna izquierda.

Pues bien, 16 años después del adiós del '10' al malecón habanero, ha sido uno de los hijos de Castro el que ha recordado el legado que le dejó su padre al campeón del mundo que no figura en su herencia.

Lo ha hecho a través de Mauricio D' Alessandro, abogado de Matías Morla, quien a su vez es representante legal 'del Diego'. "Llamó para recordarle que Fidel le había regalado la casa", ha señalado el letrado a EFE.

"(El hijo de Castro) le dice que recuerde que en el altillo de esa casa hay decenas de objetos. Están conservados y dan para un museo. Hay fotos, cartas, cartas de líderes mundiales... ", ha añadido.

Incluso, puede haber obras realizadas por el propio exfutbolista que ascenderían el valor de la vivienda a niveles altísimos para los más fanáticos. "Hay paredes pintadas como las pintaba Maradona", ha afirmado D' Alessandro.

Por lo visto, Diego acostumbraba a pintar grafitis en las paredes de su casa, llegando incluso a decorar una con un 'Fidel, te amo'.