Les pidieron a gritos que se besaran y los novios lo cumplieron, pero la gente quería más. A la salida de la Catedral de Sevilla, los Sergio Ramos y Pilar Rubio pasaron a unos metros de la multitud que les gritaba, tras el cordón de seguridad.

Un amplio dispositivo para el enlace entre Policía Local, Nacional y seguridad privada, que acordonó la zona y obligó a cerrar a los turistas unas horas antes la Giralda y la propia catedral.

Primero llegó el novio y confesaba que estaba "un poquito nervioso". Poco después, entre una nube de fotógrafos, llegó la novia.

Sorprendió el ramo, negro, algo que ellos mismos explicaron: "Es muy rockero".

En un enlace, que dijeron, no se ciñó a lo tradicional. "No llevo algo prestado, pero algo azul sí, los ojos", dijo Pilar Rubio.

Lo contaron en una breve rueda de prensa. "Estoy muy contento, muy feliz. Es un sentimiento único, estoy muy enamorado".

Más de 400 invitados desfilaron por la entrada de la catedral. Futbolistas como Joaquín y Jesús Navas, el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez o David Beckham acompañado de su mujer Victoria, que por cierto, se saltó el código de vestimenta que prohibía ir de blanco, rosa o naranja. Sin embargo, ella no fue la única que se saltó las reglas.

Como en toda boda, con tanto despliegue, también hubo rumores, como el que mencionaba a los AC/DC. "Me han dicho que los han visto en el aeropuerto, a lo mejor es una sorpresa para mí y todo", aseguraba Pilar Rubio.

La fiesta siguió en la finca privada, donde ya no llegaron los flashes de esa multitud que gritaba: "¡Viva los novios!".