La vuelta del fútbol a España se produjo con la disputa de los 45 minutos que restaban del Rayo Vallecano-Albacete que se suspendió en diciembre. Entonces, se decretó el final del encuentro en el tiempo de descanso por insultos contra Roman Zozulia.

A los pocos minutos de que echara a rodar el balón en el verde de Vallecas, Luis Advíncula teledirigió un disparo cruzado con la pierna izquierda a la escuadra derecha de la portería de Tomeu Nadal, que no pudo hacer nada por evitar el gol del peruano.

En la celebración, Advíncula se besó su antebrazo en referencia a la lucha antirracista que se ha dado en las últimas semanas en todo el planeta a raíz de la muerte de George Floyd.

 

En la otra orilla del campo, Zozulia, enemigo público número uno de la afición rayista por sus supuestas inclinaciones ideológicas al fascismo, esperaba para sacar de centro.

Con esta victoria, el Rayo Vallecano se sitúa en séptima posición, a tan solo tres puntos de los puestos de promoción a Primera División.

En rueda de prensa, Advíncula quiso dedicar el tanto a "lo más importante": "Le dedico este gol a mis hijos, que son lo más importante para mí y a todos los que siempre han estado ahí".