Celebrar antes de tiempo no suele traer nada bueno. A veces se vende la piel del oso antes de cazarla y, en el minuto 93, te mandan a la lona. Y otras, como le ha pasado a Julian Alaphilippe, levantas los brazos antes de cruzar la meta y hay alguien que pasa por ella antes que tú. Justo es lo que ha sucedido en la mítica Lieja-Bastoña-Lieja.

El corredor francés iba tan feliz en la parte final, en un esprint tremendo del que creyó salir vencedor. En esas, levantó sus brazos en señal de victoria... pero no. Porque finalmente Primoz Roglic le comió la tostada al campeón del mundo con una gran pasada por su derecha.

 

Fue el final de más de seis horas y media de prueba, que coronaron como el mejor al corredor de Jumbo y segundo clasificado del Tour de Francia 2020.

De hecho, Alaphilippe no estuvo ni tan siquiera en el podio. Los jueces, tras revisar el esprint realizado por el francés, le relegaron a la quinta posición de la carrera.

El motivo, una maniobra irregular que provocó que Hirschi se le saliera el pie del pedal.

Al final, Hirschi fue segundo y Tadej Pogacar, campeón del Tour de Francia 2020, tercero en el podio de esta mítica prueba que deja una imagen tipo Felipe Massa en el Mundial de F2 2008 con Lewis Hamilton.