Alfonso Reyes está cada día un paso más cerca de derrotar por completo al coronavirus. El hermano de Felipe Reyes y presidente de la ABP está cada vez mejor y ya ve la luz al final de un túnel tremendamente largo.

"Los primeros nueve días fueron durísimos. Aún me dura la tos, que es lo que marca el proceso de curación. Luego tendré que estar otros 14 días aislado", dice Alfonso.

Además, reconoce que al comienzo buscó en su hermano Felipe al culpable de todo: "Al principio, sin querer, le eché la culpa porque había estado en Milán y uno de sus compañeros tenía el coronavirus, pero no".

Alfonso Reyes ha perdido 8 kilos en el proceso, pero la sonrisa sigue estando ahí: "Lo último que perdería seria el sentido del humor. El apetito me lo quitó completamente, pero ya he hecho una solicitud de comida".

Poco le queda a Alfonso Reyes para poder estar con los suyos y verles de nuevo, aunque eso de los abrazos vaya a tener que esperar aún una temporada. "Con verlos es suficiente", dice.