Ricky Rubio no va a poder continuar su segunda temporada con los Phoenix Suns a pesar de haber firmado en el verano de 2019 por tres años. Aunque al principio este movimiento fue criticado por los resultados deportivos del equipo, con el jugador a la cabeza los Suns rozaron los playoffs. Fue un proyecto de transformación que ya estaba en una buena dirección.

Sin embargo, Ricky no va a poder continuar con el proyecto ya que el equipo de Arizona ha enviado al español a los Oklahoma City Thunder para lograr el traspaso de Chris Paul. Se trata de algo que no le gustó y ya publicó en sus redes sociales: "Vaya negocio".

 

Ahora, en una entrevista para la 'Ser', ha explicado que nadie le avisó. "Ha sido una sorpresa, sobre todo por la comunicación que ha habido. Cuando empezaron los rumores sobre mi traspaso, llamé a mi gente y me dijeron que mi nombre no estaba sobre la mesa", ha asegurado Ricky.

En la NBA, los contratos están asegurados a pesar de los traspasos, pero en estos no pueden elegir, por lo que es el equipo quien manda: "Al firmar un contrato aceptas las condiciones, pero hay formas y formas. Los jugadores somos unos privilegiados, pero los que se encargan de estas cosas tienen que entender que, además de jugadores, somos también personas".

Ya fue traspasado por Minnesota Timberwolves a Utah Jazz en el verano de 2017, pero ahora esperaba poder continuar con el proyecto que empezó en 2019. "No es plato de buen gusto que cuando estás involucrado en un proyecto, te dejas la piel y ves que vas funcionando, a la primera de cambio te tengas que ir", ha insistido. Y es que los Thunder están tratando de reconstruir el equipo, por lo que sería volver a comenzar de cero, algo que ya había hecho en los Suns.

A pesar de todo, y aunque no esté de acuerdo, va a poner todo de su parte en el equipo: "Cuando las cosas se complican, hay que sacar el carácter y poner más leña en el fuego. Si no quieres que te pasen estas cosas, sé el mejor del mundo para poder tomar tus propias decisiones".