En el conteo inagotable de tuits donde las imágenes, los detalles y las informaciones se multiplican y superponen, de entre las clásicas efemérides hemos encontrado una coincidencia que, teniendo en cuenta a sus protagonistas y, por supuesto, sin dar de lado a la información, nos obliga a tomarnos una licencia para la divagación.

 

Hoy se cumplen 14 de años del debut de Ricky Rubio (28 años) en la ACB. 14 años, sí. Lo que supone que el jugador español de moda ya lleva media vida siendo profesional. Estas imágenes que se comparten en las redes sociales de la propia liga de baloncesto impactan porque incluyen a un niño entre gigantes. Ricky ejerce de base en el DKV ante la defensa de Nacho Ordín (CB Granada), y en los dos cortes que aparece, el que acaba robando el balón al base del CB Granada es el propio Ricky Rubio.

Un talento precoz que está de aniversario y un jugador comercial en sus orígenes (afiliado a los 'highlights') que ahora, tras llevar a España a ser campeona del mundo reinventando su juego de MVP, se ha convertido en una auténtica estrella de culto.

Como mitad comercial y mitad de culto es la obra maestra que ha aparecido en el 'TimeLine' de Twitter, inmediatamente debajo de esa publicación. A priori sin ningún tipo de sentido, horas antes del aniversario de Ricky, se ha producido otro, pero en el mundo del cine.

 

'Pulp Fiction' cumple 25 años. Sí, la película que afianzó en el estrellato al entonces talento precoz (31 años) Quentin Tarantino, y la cinta que devolvió la gloria al defenestrado -y también talento precoz-, John Travolta.

Una cinta cuyo oscarizado guion cambió la historia del cine, como ahora el mejor jugador del pasado campeonato del mundo ha cambiado la historia reciente de España en el baloncesto mundial.

Una conexión imprevisible como lo es el propio Ricky Rubio, renacido hace unos meses y de peregrinaje ahora por Estados Unidos en busca de nuevas historias en Phoenix. Una leyenda precoz a la que, en cualquier caso, el azar de las redes ya ha asociado a una obra maestra con la que, a pesar de las horas (y los años) de diferencia, siempre compartirá su estreno mundial.