Willy Toledo mantiene que lo que escribió en Facebook era ejercer su libertad de expresión, pero el juez cree que no, que son frases potencialmente ofensivas para la religión católica porque "están desprovistas de todo sentido crítico, no enmarcadas en comentario alguno relativo a la religión".

Si la Fiscalía y la asociación que le acusa se mantiene, será juzgado por delito contra sentimientos religiosos: hace mucho que no se juzga a nadie por este delito. En 2012 absolvieron a Javier Krahe por cocinar un cristo con mantequilla y, antes, archivaron la causa contra el dramaturgo Ramírez de Haro por su obra teatral llamada 'Me Cago en Dios'.

Así era España cuando se dictó la última sentencia por ofensa a sentimientos religiosos. Era 1977, condenaron a 10.000 pesetas de multa a un hombre por mentar a dios y la virgen cuando iban a embargarle.

La sentencia destacó tres cosas especialmente graves: que "las frases defecatorias o escatológicas dedicadas a dios y la virgen" fueron proferidas en las inmediaciones de un juzgado, en una localidad que es sede episcopal y ofendiendo el sentimiento de personas cultas.

Las anteriores sentencias por blasfemia del Tribunal Supremo fueron en los años 60, por mentar a dios en locales públicos, autobuses, bares o en plena calle.