El rapero Travis Scott pudo haber parado la trágica avalancha humana que tuvo lugar en su concierto en Houston (Texas) donde fallecieron ocho personas: permaneció cantando durante 40 minutos, mientras se reportaban los primeros heridos y el público le gritaba que parase.

Mientras el cantante seguía con su espectáculo desde una plataforma elevada con una vista privilegiada, los guardias de seguridad intentaban evacuar a un hombre completamente inconsciente. La gente pedía auxilio y exclamaba al artista que parara la actuación para evitar que hubiera más damnificados.

"Vi a dos personas tiradas detrás de mí, pensé que se habían desmayado. El guarda de seguridad dijo que no tenían pulso", explica uno de los testigos que vieron lo ocurrido en el concierto. "Fue realmente aterrador y el concierto seguía", recuerda.

Cuando el rapero por fin detuvo su actuación, era demasiado tarde. La seguridad estaba totalmente desbordada después de que la avalancha humana acabara con la vida de ocho asistentes y decenas de heridos. Uno de ellos ha denunciado al cantante por seguir con el espectáculo durante casi tres cuartos de hora.

La Policía sigue investigando qué pudo causar el caos en el festival y no descartan que hubiera personas dedicadas a drogar a los asistentes.