Entre la arboleda del parque del capricho hay un secreto bien escondido. Se trata de uno de los refugios mejor conservados de Europa. Se ideó para acoger a 200 personas, entre ellas al general Miaja, que se encontraba en el palacio defendiendo Madrid del bando nacional.

En 1937 se puso en marcha la 'operación Jaca', que trasladaba al General Miaja al palacio de los duques de Osuna. Dentro del operativo se encontraba la construcción de este refugio.

Las escaleras se construyeron formando un ángulo de 90 grados para que en caso de bomba la onda expansiva no alcanzase a la gente que se refugiase en él.

Hermético y a prueba de armas químicas. Con siete habitaciones, un baño y cuatro salidas: dos al palacio, una al jardín y otra a la calle. Unas máquinas se encargaban de renovar el aire, que entraba y salía por las chimeneas.

"El Ayuntamiento compra el jardín en los años 70 y en los 80 es cuando empieza la restauración", explica Isabel González, directora restauradora de parques históricos de Madrid.

Una restauración que consistió en quitar la pintura negra de las paredes, fruto del uso del refugio como decorado para películas de terror de bajo presupuesto.

Desde hace unos años, incluso, se abre al público unos pocos días. Un giro en la historia de este lugar, que nunca llegó a usarse en el escenario de guerra, pero si se convirtió en la guarida a prueba de bombas del conde Drácula.