Con la llegada de la Semana Santa el próximo 10 de abril llega una de las recetas que más gusta a los españoles: las torrijas (originalmente conocidas como torrejas). Al igual que las casas se llenan de roscón de reyes en Navidad, esta época del año se caracteriza por su postre elaborado con pan, leche y azúcar. Hoy en día los hay de todos los tipos y hay quien opta por fórmulas más saludables y las elabora sin azúcar.

Podría ser uno de los dulces más antiguos de los que hay constancia, ya que el libro 'De re coquinaria', escrito por el romano Marco Gavio Apicius alrededor del siglo V, recoge dos recetas similares a las torrijas. Pero, ¿cuál es su verdadero origen y por qué las comemos solo en Semana Santa? Te lo contamos.

¿Cuál es el origen de las torrijas?

Tal y como hemos mencionado, el libro de Marco Gavio Apicius introdujo una receta similar a la de las torrijas en su libro 'De re coquinaria'. Concretamente, es en el séptimo capítulo donde menciona dos fórmulas para elaborar el 'aliter dulcia', lo que significa 'otro tipo de dulce'.

El autor de la obra dice así: "Toma buenos panecillos de mosto africanos, sin corteza, y ponlos en leche. Cuando estén remojados mételos en el horno sin que se sequen. Sácalos calientes, pínchalos y úntalos con miel para que empape. Espolvorea con pimienta y sirve".

El libro también explica otra receta en la que se debe coger el pan, quitarle la corteza y cortar trozos grandes para después remojarlos en leche y freírlos en aceite.

¿Cuándo se utilizó la palabra torrija por primera vez?

Juan del Encina fue el primero en utilizar la palabra torrejas en su Cancionero de 1496, según un artículo de El País escrito en 2017. Lo utilizó para describir el dulce con el que se agasajaba a las madres recientes. Dicho cancionero incorpora un villancico en el que los pastorcillos cantan acerca de los obsequios que llevan al recién nacido Jesús y a su madre que incluye "hacer torrejas".

Más tarde, las torrijas también se siguieron asociando a los nacimientos. El artículo de El País cuenta que se ofrecían a las madres e invitados en las fiestas que se realizaban para celebrar el nacimiento de los bebés. Además, a partir del siglo XVI, estos dulces se mencionan tanto en villancicos como en poemas y comedias. Mondoñedo Antonio de Guevera, obispo de Mondoñedo, escribió en 1524 lo siguiente: "Es de creer que tendríades para su parto algunas gallinas para caldo, algunos huevos para torrijas y algunas conservas para los desmayos".

También se reflejan en la obra 'Coloquios de Palatino y Pinciano' de Juan de Arce de 1550: "Si todas las torrejas que dan a las paridas son tales, razonablemente se pagan de los dolores del parto. Por sólo comerlas se habían de poner en peligro". Y Lope de Vega también escribió la palabra torrija en varias de sus obras como en 'La niñez de San Isidro' (1622) y en 'Rimas humanas y divinas del licenciado Tomé de Burguillos' (1634).

¿Por qué se comen torrijas en Semana Santa?

No hay ningún documento que asocie las torrijas con la Semana Santa. El País menciona que es una "coincidencia práctica" que con el tiempo se ha convertido en tradición. A pesar de ello, en la web de las panaderías Granier mencionan que aparecieron como alimento de pobres, debido a que eran la mejor opción para coger fuerzas mediante productos económicos. Así, cuentan que "en la postguerra, al no poderse comer carne durante Semana Santa se popularizó la torrija como fuente de energía".