Los encierros de San Fermín ya no son igual que hace 20 años, y para algunos corredores veteranos este cambio está siendo negativo y hay varios factores que les hacen pensar que este encierro "poco a poco desaparecerá".

Para protestar contra este hecho, estos corredores han convocado una sentada de tres minutos antes de cada encierro para decir "basta de desnaturalizar el encierro" y la primera de ellas, convocada para este jueves 11 de julio, tuvo un apoyo de decenas de mozos pero no fue masiva.

La protesta se ha convocado a través de un escrito en redes sociales en el que afirman que es "un clamor que el encierro actual está totalmente adulterado".

La tónica de los encierros actuales es que sean más rápidos y limpios que antes con una manada corriendo arropada por los cabestros, completamente encerrada y con pocas opciones de que los mozos se acerquen. Son las consecuencias de dos años de entrenamiento para que los cabestros corran más rápido y eso abre debate para los corredores: ¿pierden emoción?.

Estos corredores responden: "Para los que hemos conocido otro encierro donde los toros se podían correr, ponían emoción y hacían de este acto algo único e impredecible, lo vivido estos últimos años nos resulta una farsa y un engaño".

Y por ello reclaman que "basta de bueyes entrenados y ocupando el espacio del toro, basta de toros con un entrenamiento condicionado a ir en manada".

 

Hay razones que explican estos nuevos encierros, como que a los ganaderos les interese una carrera limpia para evitar que sus animales queden inservibles para la lidia. A eso se suma también el asfalto antideslizante: los astados ya no resbalan y toman las curvas del recorrido sin apenas inmutarse. Antiguamente, era común ver a los toros patinar provocando que la manada se dividiera.

A continuación puedes ver en un vídeo una comparación de una corrida de 1992 y una 2019 para juzgar tú mismo las diferencias.