Siguen las reacciones al fatal accidente ocurrido durante el rodaje de la película 'Rust', en el que el actor Alec Baldwin mató accidentalmente a la directora de fotografía del largometraje, Halyna Hutchins, y dejó herido a su director, Joel Souza.

En declaraciones a 'NBC News', Souza rompe su silencio y habla de su compañera, mostrándose "destrozado" por su pérdida. "Era era amable, vibrante y con un increible talento, luchando por cada centímetro y empujándome siempre a ser mejor", afirma.

El director reconocer estar "conmovido y agradecido" por las muestras de cariño que le han hecho llegar, algo que dice que le "ayudará" en su recuperación.

Previamente, el marido de Halyna, Matt Hitchins, escribió un tuit en el que hablaba del "legado" de su mujer, algo "con demasiado significado como para contarlo con palabras". Además, pide respeto a los medios de comunicación con la vida privada de Halyna.

 

"Decidió desde un principio que tomaría por asalto el arte de la cinematografía y los últimos años demostraron que estaba bien encaminada. Su talento era inmenso, solo superado por el amor que tenía por su familia", recoge su equipo en un comunicado.

Unas malas condiciones de trabajo

Este sábado también hemos conocido los detalles de ese set de rodaje, en el que varios trabajadores habían mostrado su hartazgo por las malas condiciones que afirmaban vivir.

Según publica 'Los Angeles Times', horas antes de que tuviesen lugar esos disparos accidentales por parte de Baldwin, media docena de miembros del equipo de cámaras se marcharon del plató como protesta por las condiciones laborales del rodaje.

Según detalla el medio, los miembros del equipo estaban frustrados por estar sometidos a jornadas laborales inacabables, largos desplazamientos y sufrir retrasos en los pagos de sus nóminas.

Estas mismas fuentes confirman que los protocolos de seguridad no se siguieron de forma estricta en el set de 'Rust', cerca de Santa Fe, con la queja de un gerente de producción relacionada con la seguridad de las armas en el set. Antes de efectuar los fatales disparos, Alec Baldwin fue avisado de que el arma estaba 'fría', es decir, que no tenía munición de ningún tipo, ni real ni de fogueo.