La batalla legal que llevan arrastrando Angelina Jolie y Brad Pitt desde su divorcio en 2019 suma un nuevo capítulo que, previsiblemente, acabará en un nuevo juicio mediático como el que ha enfrentado recientemente a Johnny Depp y Amber Heard. Esta vez la contienda no tiene nada que ver con la custodia de sus hijos, sino con la compañía de vinos que la pareja adquirió en Francia en 2008 por 45 millones de euros, el viñedo Miraval situado en la Provenza.

No se trata de un simple negocio para la expareja. Allí se casaron -el terreno cuenta con una mansión- y disfrutaron varios años de sus vacaciones con sus hijos. Pero el origen del conflicto se remonta más atrás, cuando ambos adquirieron el millonario negocio.

En aquel entonces, Jolie y Pitt firmaron un acuerdo en el que se estipulaba que ninguno de los dos podía vender su parte del negocio sin ofrecérselo al otro ni tampoco sin su consentimiento. Ahora el actor acusa a su exmujer de dañar a propósito la reputación del negocio al vender la mitad a un extraño.

Angelina manifestó el pasado año su intención de deshacerse de su parte del viñedo y acusó a Pitt de bloquear la operación al no llegar a un acuerdo entre ambos. Entonces, ella solicitó que se eliminara la cláusula firmada por el matrimonio.

Según la revista People, finalmente Jolie vendió el pasado febrero su parte a Yuri Shefler, un oligarca ruso comerciante de Whisky. Alguien que Brad cree que está sacando información para su otro negocio y tiene asociaciones empresariales dudosas que pueden poner en peligro la imagen de la marca de vinos.

Por este motivo el actor ha demandado a su exmujer, a la que acusa de dañar la reputación del negocio, un proyecto con "pasión" que creció "hasta convertirse en un negocio global multimillonario y uno de los productores de rosado más respetados del mundo".

"Jolie persiguió y consumió la venta en secreto, violando intencionadamente los derechos contractuales de Pitt", señala la demanda en la que el actor pide una indemnización, que se decidirá en un juicio con jurado popular, además de que se declare nula y sin efecto la venta de su parte.

La expareja lleva años enredada en asuntos judiciales por la custodia de sus seis hijos. En 2021 Pitt consiguió la custodia compartida, pero la perdió dos meses después en favor de Jolie.

La actriz le ha acusado en varias ocasiones de maltratador y abusador y el capítulo que habría provocado la ruptura definitiva ocurrió en un jet privado desde Francia a Los Ángeles, cuando Pitt se enfrentó con su hijo Maddox, al que supuestamente habría agredido, algo que él siempre ha negado. A pesar de ello sí ha reconocido que le gritó. Una disputa que provocó que su hijo, que ahora tiene 20 años, se cambiase el apellido.

Ahora, con el nuevo enfrentamiento por el negocio de vinos, se espera que se produzca un nuevo y polémico juicio mediático similar al que han vivido recientemente los actores Johnny Depp y Amber Heard, que se acusaban mutuamente por difamación.

En el caso de éstos últimos, los datos de audiencia fueron estratosféricos, con un impacto global: solo 23 millones de personas siguieron el veredicto a través del directo de Youtube del canal Law & Crime Network y sus nombres fueron tendencia durante los días en los que se alargaron las vistas.

El juicio que podría enfrentar a Jolie y Pitt seguirá una estructura similar: un jurado popular decidirá el veredicto y estipulará la cuantía económica que deberá percibir el actor en caso de que resulte ganador del litigio.