La celebraciones de San Fermín fue declarada de Interés Turístico Internacional en 1980 y están consideradas las fiestas más famosas del siglo XX en España, debido también al libro de Hemingway 'Fiesta'. Pero, ¿por qué empiezan el día 6 de julio?.

El origen de esta festividad es la Edad Media y tiene relación con tres celebraciones: los actos religiosos ligados a la celebración en honor a San Fermín, las antiguas ferias de ganado y las corridas de toros. Estos tres actos se celebraban el 10 de octubre, día en el que el co-patrón de Pamplona llegó a la ciudad francesa de Amiens.

En octubre también se celebraban las ferias que cerraban el verano, pero el mal tiempo que siempre acompañaba estos días hizo que los pamplonicas pidieran al obispo trasladar estas celebraciones de fecha en 1591. Esto provocó que el obispo Bernardo de Rojas y Sandoval optara por mover la fiesta a otra feria que daba comienzo al verano y que tenía lugar del 19 de junio y al 18 de julio. Dentro de estas fechas se encontraba el día 7, y se fijó este día como referente para conmemorar al patrono San Fermín.

Estas fiestas se celebran en honor al santo San Fermín, pero el día 6 tienen lugar las Vísperas, con el famoso Chupinazo (el cohete que indica el comienzo de éstas). El Chupinazo tiene su origen en 1901, cuando los empleados de Oroquieta lanzaron unos cohetes sin tener autorización previa para indicar que comenzaban las Vísperas de San Fermín, la ceremonia religiosa en la capilla del santo que conmemora el día del patrón de Navarra, el 7 de julio.

El acto más reconocido de estas fiestas son los encierros, que tienen lugar desde el 7 al 14 de julio a partir de las 08:00 horas, con una duración de dos a tres minutos. Son 848 metros los que recorren los toros y los mozos que corren delante de ellos protagonizando carreras realmente peligrosas. Desde 1922 se celebran las corridas como se conocen actualmente, pero esta tradición surgió cuando varios jóvenes se saltaron las normas del ayuntamiento de correr delante de los toros, pues antes solo existía la entrada de los animales en la ciudad para la posterior tarde taurina.

El día 7 de julio, el día grande de las fiestas, a partir de las 10:00 horas, se celebra el acto más íntimo, abierto y multitudinario de las fiestas: la procesión de San Fermín. También tiene lugar el primer encierro de las celebraciones y es un acto que pasa desapercibido por muchos visitantes que acuden a las fiestas, pero que es uno de los más marcados, ya que se visita la capital y se acompaña al santo, co-patrón de Navarra.

La procesión comienza cuando la Corporación Municipal sale del Ayuntamiento se dirige a la Catedral para recoger al Cabildo Catedralicio y desde allí volver a la iglesia de San Lorenzo, donde se celebra una misa. Más tarde se recoge al santo y se le saca de procesión por las calles del Casco Antiguo.