"Era un viejo verde"
Una extrabajadora de Julio Iglesias relata sus proposiciones sexuales: "Esta noche vas a venir sin bragas y vamos a hacer un trío"
Los detalles Laura (nombre ficticio) afirma que el cantante insistió en varias ocasiones para que se desnudase delante de él y quiso obligarla a mantener relaciones sexuales, ya que tenía que "experimentar".

Resumen IA supervisado
Laura, una fisioterapeuta venezolana, emigró a Colombia en busca de oportunidades y fue contratada por Julio Iglesias para trabajar en su mansión en República Dominicana. La oferta prometía cambiarle la vida, pero su experiencia se tornó en pesadilla. Según relata a 'elDiario.es', sufrió abusos sexuales, insultos y menosprecios constantes desde su llegada en 2021. Iglesias exigía disponibilidad total y controlaba aspectos personales de las empleadas. Laura detalla momentos de tensión, como las comidas y episodios de violencia sexual en la piscina. Tras negarse a participar en un trío propuesto por Iglesias, abandonó la mansión sin recibir su finiquito. La Fiscalía ha tomado declaración a Laura y otra extrabajadora, investigando los presuntos abusos del cantante.
* Resumen supervisado por periodistas.
"¿Estás dispuesta a que te cambie la vida?". Con esas palabras confirmó Julio Iglesias a Laura (nombre ficticio) que había sido contratada para trabajar en su mansión en Republica Dominicana. Ella es una fisioterapeuta de origen venezolano que tuvo que emigrar a Colombia para buscarse un futuro profesional. Allí, según relata a 'elDiario.es', una amiga le dijo que estaba al tanto de un puesto de trabajo que podría interesarle en la República Dominicana y para el que hacía falta "mucha discreción y compromiso".
Tras enviar el currículum recibió la llamada de Julio Iglesias para confirmarle que el puesto era suyo y que su vida no volvería a ser la misma, y desde luego que no lo fue. Desde su ingreso en la mansión del cantante en 2021, cuando ella tenía 28 años, su estancia se convirtió en una pesadilla.
Ahora, ha reconstruido los hechos en la investigación conjunta que han publicado 'elDiario.es' y 'Univision' sobre los presuntos abusos sexuales de Julio Iglesias. Pero Laura no solo vivió abusos sexuales. Relata que había "enojos" y "peleas casi a diario", así como vejaciones, insultos y menosprecios constantes por parte de Iglesias desde el primer día. Dos semanas después, asegura, comenzaron las proposiciones sexuales, los besos y los tocamientos sin consentimiento.
El trato, según relata, era de todo menos profesional. Laura no tenía horario de trabajo, debía estar siempre disponible y esperando al artista junto a la camilla. "¿Qué hacías en tu habitación?", sostiene que le dijo la primera vez que acudió a la sala de fisioterapia y la empleada no estaba esperándole.
Sin embargo, Julio Iglesias se negó a darle ningún informe médico sobre sus problemas de columna para ajustar el tratamiento, algo que choca frontalmente con las estrictas revisiones ginecológicas que él pedía a las trabajadoras de sus mansiones. Además, cuestionaba la idoneidad de los ejercicios que le dictaba.
Los momentos de tensión en la mansión
Laura detalla que en la casa de Julio Iglesias se vivían varios momentos de enorme tensión para las empleadas. Uno de ellos era el de la comida, en la que las empleadas que el cantante elegía y denominaba "señoritas" compartían mesa con él. Un momento en el que, sostiene, tanto ellas como quienes trabajaban en la cocina estaban a merced del humor del cantante.
Lo ejemplifica contando que un día, la sopa le pareció "aguada" y pidió que la retirasen. Los comensales llevaron los platos a la cocina y, en ese momento, Laura aprovechó para terminarse la copa a escondidas. Cuando volvió al comedor, Iglesias le preguntó qué había hecho y ella optó por confesar que se había acabado el plato. "¿Me estás dejando mal a mí? Porque yo estoy diciendo que la sopa está mala y tú estás diciendo que la sopa está buena", le reprochó el cantante, que acabó expulsándola de la mesa. "Hasta ese momento no entendía que vivíamos en dictadura, o sea que debíamos simplemente decir o hacer lo que él decía, no importaba el criterio propio", añade al respecto.
Un enfado similar al que llegó en otra ocasión, cuando el simple hecho de beberse una cerveza desató la ira de Julio Iglesias hacia Laura: "Cuando llegué a su casa, él se mostró muy servicial. Todo lo que quieras puedes agarrar, puedes comer, puedes tomar". "Nos sentamos a comer y como él me había dicho que yo podía agarrar cerveza, pues yo agarro una cerveza", apunta. Asegura que, al verlo, el artista "se transformó": "Me dijo que era una falta de respeto, que cómo me tomaba el atrevimiento de agarrar una cerveza en una casa que no era mi casa".
Tras esto, llegaron las vejaciones por el físico de las trabajadoras, a las que, según este testimonio, llegó a "humillar en público": "La hora de comer era una tragedia. Si comías mucho era porque comías mucho. Él siempre decía que estaba gorda y que tenía que bajar de peso".
"Era un viejo verde"
La fisioterapeuta relata que vivió momentos de enorme violencia sexual en la piscina. "En España las mujeres se bañan con los senos al aire libre", afirmó Iglesias, sugiriendo que las mujeres debían quitarse la parte superior de los bikinis. Cuenta que algunas de ellas accedieron, pero ella no quiso en un primer momento. Sin embargo, la 'gobernanta' de la mansión le pidió que también lo hiciera: "¡Quítatelo, no pasa nada!". En ese momento, ella accedió.
Ya en el interior de la piscina, donde Julio Iglesias estaba en haciendo unos ejercicios, llamó a Laura para que se acercase. "Me agarra los pezones y me los aprieta durísimo. Y yo le digo: '¡No, me duele!', porque no es solamente que te toque, es que te lastima. Me dice 'es que tienes los pezones grandes' y sigue como si nada", detalla. No obstante, explica que no se sintió capaz de hacer nada, ya que ese era "su trabajo".
Ese episodio marcó un punto de inflexión, dando inicio a momentos que la fisio califica como "de acoso". "Cuando nos quedábamos a solas, [...] él empezaba a preguntarme. Para mí, era como un viejo verde. Todos los temas de conversación que él tenía eran 'sexosos'. Recuerdo que me preguntaba [...], ¿en qué momento te haces la pajita?". Ella trataba de evitar las preguntas.
Pero, pese a ello, no pudo frenar preguntas que se convirtieron en "recurrentes": "¿Tú eres de mente abierta?" o "¿te gustan las mujeres?". Laura contestaba siempre que no, pero Iglesias le insistía en que tenía que "experimentar" porque "es parte de la vida". "¿Tú serías capaz de hacer un trío conmigo y la encargada?", seguía preguntando él, y Laura respondía: "No, es una mujer muy guapa, pero no me gusta".
En ese momento, la cosa no fue a más, pero otro día, el cantante le puso "la mano en la pierna" y le propuso hacer un trío con la 'gobernanta' de la mansión: "Esta noche, después de que cenemos, vas a ir a tu habitación, te vas a poner una camisa larga sin pantaletas (bragas) y vas a venir a mi habitación. Tú, la encargada y yo vamos a hacer un trío".
Ella no dudó en negarse: "Cuando veo que me está dando una orden con tanta seguridad, yo, con mucho respeto y humildad, le digo: 'No, profesor'. Entonces, detalla Laura, Iglesias le dió un golpe en la pierna y se mofó de ella. "¡Ja! Tú no me gustas, boluda de mierda. ¿Qué te crees?", respondió el artista.
"Era una dictadura"
Dos días más tarde, Laura abandonó la mansión sin ni siquiera cobrar el finiquito, ya que, según Julio Iglesias, "ganaba mucho para lo poco que hacía". Ahora, define esa casa como una "dictadura" en la que "debíamos decir o hacer lo que él decía".
Tras los relatos de Laura (nombre ficticio) y otra extrabajadora, la Fiscalía ha decidido tomarles declaración como testigos protegidas, ya que Julio Iglesias podría terminar siendo juzgado por la Audiencia Nacional.
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