En 2019 se coartó hasta 711 veces la libertad artística en 93 países diferentes. Así lo asegura un informe elaborado por 'Freemuse', una ONG consultora de la ONU que defiende los derechos de los artistas a nivel global. "Actualmente, España es el país con más penas privativas de prisión del mundo. En concreto, 14 son los actualmente procesados", ha señalado Alberto González Pulido, coordinador de 'Freemuse' en España.

Nuestro país se sitúa por encima de Irán, que cuenta con 13, Turquía, que tiene nueve, o Rusia, que tiene cuatro. Por supuesto, hay que tener en cuenta que en países democráticos la producción artística se ve menos controlada y, para que existan las penas de cárcel, tiene que existir primero una obra.

"Hoy en día tenemos un fenómeno, que sería la censura social. Es más fácil que la gente tenga voz y que las opiniones de todo tipo lleguen inmediatamente y a todas partes", ha señalado el escritor y periodista Nacho Carretero. Un factor importante en nuestro país es el uso de las redes sociales, un altavoz democratizador que puede ser mal utilizado para justificar la violación de la libertad de expresión.

"Una serie de boicots o de presiones a las empresas que de alguna manera están coartando la libertad de expresión y que pueden ser peligrosas", ha expuesto el actor Israel Errejalde. Sin embargo, también sirven para dar a conocer la propia censura. "Se censura algo y de pronto decimos: '¿Qué pasa? ¿porque lo han prohibido?'. Me interesa, y se produce el efecto que ocurrió con 'Fariña': '¿Cómo que prohíben ese libro? Pues ahora quiero leerlo'", ha apuntado Carretero.

La religión, el contraterrorismo, el racismo o la homofobia son los principales argumentos utilizados por los estados para violar la libertad creativa. Por eso, la censura nos habla más de quien la aplica que de quien la sufre.