El virólogo Luis Enjuanes, al frente de una de las investigaciones de vacunas del CSIC contra el coronavirus, ha augurado que la vacuna será "bastante completa" y que, si todo va bien, podría estar lista a finales de 2022.

Lo ha indicado este viernes en el I Simposio Internacional de Inmunología y Salud 'A-WISH' en Alicante, donde ha señalado que la vacuna que desarrolla ha dado unos resultados "más completos" en los modelos animales experimentales y ha precisado que precisamente por este motivo el camino para que esté terminada "va más lento".

Así, ha lanzado el mensaje de que "cualquiera que tenga la oportunidad de administrarse las vacunas actuales que no lo dude, que se la ponga, porque todas son muy positivas para reforzar la inmunidad", que es lo que "se necesita más que nunca por variantes como ómicron". Acerca de esta última variante ha dicho que la eficacia de las vacunas actuales se ha reducido solo "un poquito", entre el 5 y 15%, por los cambios del propio virus.

Del proyecto que encabeza dentro del CSIC, Enjuanes ha explicado que trabajan en una vacuna que se administre por vía intranasal y no intramuscular, como se ponen las de Pfizer, Moderna y AstraZeneca. Según ha explicado, apuestan por la vía intranasal porque esperan que de aquí a un año las autoridades sanitarias europeas y norteamericanas aprueben esta "ruta" de inoculación, que se haría mediante un spray o aerosol por la nariz.

En este sentido, ha aclarado que "todo el mundo sabe" -refiriéndose al ámbito científico- que para un virus respiratorio que entra por la nariz, como el COVID-19, "lo que hay que proteger son las mucosas respiratorias" y que para ello se debe administrar la vacuna localmente en las fosas nasales y no de forma intramuscular. "Todos sabemos que la inmunización intramuscular da un poco de inmunidad en las mucosas pero que es una mínima parte", ha insistido.

Por este motivo, el especialista se muestra convencido de que las vacunas actuales adquirirían "también una inmunidad esterilizante" si se administraran nasalmente y no inyectadas en el brazo. "Pero las agencias que regulan la administración del medicamento hacen un trabajo muy cauto y quieren la seguridad para todo el mundo", ha apostillado, por lo que aún "necesitan más pruebas de que con la vacuna administrada [nasalmente] no hay problemas en el cerebro" por la cercanía con las fosas nasales.

Enjuanes ha insistido, en todo caso, en que cree que "en un futuro se verá la forma de administración intranasal porque es la más adecuada", tal y como ha demostrado la fase de experimentación animal. Por ello, su grupo trabaja en una vacuna en "dos versiones": tanto intranasal como intramuscular, por si aún no se ha aprobado esa vía cuando los ensayos hayan culminado.

"Lo que nos gustaría es que la versión intranasal se pudiera administrar cuando hayamos hecho suficientes experimentos para demostrar que no haya efectos secundarios notables, porque lo que está claro es que esa ruta de administración es la más eficaz con mucho, por el tipo de inmunidad que induce: de más larga duración", ha señalado.