Con los test de anticuerpos llegando a las farmacias de toda España y con gran parte de la población planteándose hacerse una prueba antes de reunirse con sus seres queridos en Navidad, es cada vez más necesario hacer una distinción de las características de cada una de las pruebas diagnósticas para detectar el COVID-19.

PCR, test de antígenos, serológico o de saliva. Son algunas de las pruebas más extendidas o que están en estos momentos investigándose para desarrollar exámenes más fiables, rápidos y, sobre todo, menos invasivos que permitan atajar rápidamente la pandemia.

La PCR (siglas en inglés de 'Reacción en cadena de la polimerasa') se ha visto como la más certera y extendida, aunque la necesidad de su paso por laboratorio ralentiza la obtención de un resultado entre 24 y 48 horas, por lo que ahora mismo se están optando por vías más rápidas.

Gracias a la introducción de un bastoncillo para conseguir una muestra de mucosas de la nariz o la garganta, se puede detectar un fragmento del ácido nucleico del SARS-CoV-2, el coronavirus. En el supuesto de ser positivo, se entiende que el virus continúa expandiéndose y hay capacidad de contagio.

Ahora mismo hay dos vías de conseguir esta prueba: o remitida por las autoridades sanitarias en caso de exposición al virus o como prevención, o por lo privado, pagando cantidades que oscilan entre los 100 y 300 euros para el análisis en un laboratorio privado.

Test de antígenos

Los test de antígenos, por su parte, han supuesto una revolución dada la velocidad con la que se puede conseguir un resultado: apenas 15 minutos, facilitando cortar la cadena de transmisión del virus mucho antes.

En concreto, lo que detecta esta prueba (también a través de las mucosas nasofaríngeas) son los antígenos, unas proteínas que existen en el virus. Su fiabilidad es muy alta -entre el 87 y el 97% de fiabilidad- y son más asequibles. Sin embargo, los expertos advierten de que estos test son especialmente fiables en casos con síntomas y no tanto para el cribado masivo para detectar asintomáticos.

Desde varias Comunidades Autónomas se ha apostado por la realización de estas pruebas en farmacias, algo que desde hace semanas se viene practicando en Francia. Sin embargo, esto provoca serias dudas en el Ejecutivo Central, ya que exigiría que las farmacias utilicen horarios determinados o corredores seguros para que los posibles contagiados puedan acudir a testarse sin peligro de infectar a los clientes habituales de estos negocios.

Test de anticuerpos en casa pero con receta

En farmacias se han comenzado a solicitar los test de anticuerpos, para comenzar a venderlos bajo receta médica esta misma semana. La diferencia entre las pruebas diagnósticas anteriores reside en lo que buscan: la de anticuerpos busca la respuesta del cuerpo al virus, en vez de al propio coronavirus.

Estos test podrán hacérselos los propios usuarios en casa y detectan dos clases de inmunoglobulina: la M (IgM) y la G (IgG). La primera surge con los primeros anticuerpos que surgen en la primera fase de la enfermedad, por lo que podría indicar una fase activa del COVID-19. La segunda, por otro lado, detecta unas células más tardías dentro del sistema, que indican un 'recuerdo' de la enfermedad pero que se produjo hace más tiempo.

Desde esta semana estarán disponibles en farmacias bajo prescripción y a un coste de 25 euros la unidad. El resultado, aunque lo consiga el propio paciente, deberá ser remitido a un centro de salud para que realicen el control de la enfermedad. Algunos expertos critican esto, ya que solo quienes se lo puedan permitir accederán a ellos y no responde a una estrategia de salud pública coordinada.

Este último test se realiza a partir de una muestra de sangre que ahora los ciudadanos podrán sacarse ellos mismos. Sin embargo, no resulta tan efectivo a la hora de detectar el virus en fase activa y un resultado tiene que ser confirmado con PCR.

Test de saliva

Es por eso que, para fomentar pruebas menos invasivas, se están desarrollando test que analizan y buscan el virus en la saliva. Por ejemplo, la empresa catalana Linkcare Health Services ha iniciado la validación clínica en el Hospital Nostra Senyora de Meritxell de Andorra de dos nuevas pruebas rápidas en saliva y mucosa bucal de nueva generación para detectar el COVID.

Se trata de un test de antígenos y otro de anticuerpos IgA/IgG, no invasivos y que se podrán administrar masivamente y con la frecuencia necesaria para facilitar la identificación y aislamiento de los portadores asintomáticos del virus, según ha informado la empresa.

"El nuevo test de antígenos en saliva de Linkcare facilita hacer pruebas rápidas y económicas a determinados colectivos e incluso a poblaciones enteras para identificar y aislar los positivos. De esta manera se rompen las cadenas de transmisión y se limita al máximo el confinamiento a los portadores", han destacado sus impulsores.

Según sus diseñadores, en el caso de las personas con síntomas, y en períodos donde la gripe estacional puede ser fácilmente confundida con el COVID-19, este test rápido también permite diferenciar con celeridad el COVID de otras enfermedades respiratorias.