Con la llegada del verano se suelen activar las alarmas por el considerable aumento del número de incendios que se producen a lo largo de esta estación. Pueden ser provocados por la mano del ser humano, pero también por fenómenos naturales, y no solo rayos. Así lo ha señalado un equipo de investigadores que ha descubierto una nueva causa que se ha venido a denominar como incendios 'zombis'. La razón: se mantienen en combustión bajo tierra y recuperan su 'poder' en primavera.

Tal y como se recoge en la revista Nature, esta clase de incendios ya se habían observado en zonas septentrionales concretas, como Canadá o Alaska, aunque hasta ahora no se había estudiado con precisión por qué se producían. Pero ¿cómo nace este fenómeno? Según se explica en el estudio, los incendios 'zombis' nacen a partir de las brasas de anteriores fuegos que no han sido apagados completamente.

Esos rescoldos penetran en el subsuelo almacenando calor, y su 'fuerza' no se ve extinguida completamente gracias, en gran parte, a la protección que les brindan los mantos de nieve generados durante el periodo invernal. Llegada la primavera, habiendo permanecido en fase de combustión durante el tiempo anterior, las cenizas son capaces de volver a generar incendios. Hay que destacar que este fenómeno no es muy común y suelen darse en los bosques boreales, caracterizados por formaciones boscosas de coníferas y abedules.

Son las conclusiones a las que han llegado los científicos de la Universidad Libre de Ámsterdam en colaboración con expertos residentes en Alaska. Precisamente, la Agencia SINC ha podido hablar con uno de los autores de este estudio, Rebecca Scholten, investigadora de la universidad holandesa, para conocer de cerca el algoritmo desarrollado por este grupo de investifadores para poder identificar incendios 'zombis'.

¿Cómo funciona? A través de los datos registrados de incendios pasados y usando imágenes de satélite. Scholten ha explicado al portal experto en ciencia que en primer lugar buscan "un incendio que comienza cerca de una cicatriz quemada del año anterior" y que se "inicia a principios de la temporada". Después, comprueban que esa zona "no se prendió por un rayo o la actividad humana utilizando una red de detección de rayos, la localización de asentamientos humanos y diversas infraestructuras".

De esta forma, son capaces de identificar esos incendios 'zombis'. El estudio también advierte que a consecuencia del cambio climático y el aumento de temperaturas en todo el planeta esta clase de fuegos pueden volverse más comunes con el tiempo, por lo que mecanismos de prevención y detección como el que han desarrollado estos investigadores son cada vez más necesarios para evitar su rápida propagación por todo un territorio.