El dato lo dice todo: el 80% del impacto ambiental de un envase depende de su diseño. Por eso, una manera de reducir la huella de carbono en su fabricación consiste en diseñarlos para hacerlos más sostenibles: a partir de material reciclado, usando menos plástico o, incluso, utilizando gases para mejorar su calidad.

Cada vez son más las compañías que tienen una filosofía más respetuosa con el planeta y se suman a lo que se conoce como ecodiseño: pensar los envases de manera que sean más respetuosos con el medio ambiente y supongan una menor huella de carbono a largo plazo.

En los últimos dos años, cerca de 2.300 empresas, de la mano de Ecoembes, han puesto en marcha 6.831 medidas de ecodiseño para minimizar el impacto ambiental de todas las botellas, latas y briks que usamos. En concreto, 6 de cada 10 medidas que implementan las empresas han estado destinadas a reducir o eliminan plásticos y otros materiales en la fabricación de los envases.

Un ejemplo es el de San Benedetto, en Valencia. Desde la compañía han hecho una apuesta importante por reducir su huella ambiental al máximo, con medidas que van desde reducir la cantidad de plástico en sus envases utilizando métodos novedosos en su proceso productivo, hasta apoyar medidas compensatorias por sus emisiones.

La compañía habla de 'ecolosofía', un principio que suma la R de Responsabilidad a las de Reducir, Reutilizar y Reciclar. Lo explica para laSexta el director general de la compañía en España, Riccardo Cianfanelli: "Acuñamos este término porque pretendemos que sea el paraguas para todas nuestras acciones de sostenibilidad y para que sea más fácil comunicarlas a nuestro consumidor".

Cianfanelli explica que su producto está intensamente ligado a la naturaleza, ya que el agua es un recurso natural y "la sostenibilidad empieza por la protección y el respeto al entorno donde trabajamos".

Envasar con nitrógeno

San Benedetto ha conseguido reducir en la última década un 20% de media el plástico que utiliza. Uno de sus envases, por ejemplo, que hace diez años pesaba 15 gramos, ahora es de 9,5 gramos, gracias a los avances tecnológicos. Entre ellos, el empleo del nitrógeno en sus envases.

"Cuando envasamos, añadimos nitrógeno en la parte superior de las botellas. El nitrógeno no se mezcla con el agua, sino que desplaza el oxígeno y evita la oxidación. También genera una compresión interior en la botella que permite que sea funcional desde el punto de vista logístico y permite envasados de pesos ligeros", detalla Cianfanelli.

Una menor cantidad de plástico puede suponer que los envases sean más frágiles, pero con la inyección de nitrógeno sucede como con los globos, dicen desde San Benedetto. Es decir: un globo deshinchado es frágil, pero cuando se llena de aire se endurece.

Aquí el ecodiseño no solo pasa por añadir nitrógeno o reducir el plástico, sino también con las formas de los envases: la inyección de nitrógeno requiere de una forma concreta, con un vacío superior que permita introducir el gas.

En total, la compañía ha conseguido reducir 2.000 toneladas de plástico con sus medidas y reducir la huella de carbono, "la forma más objetiva" de medir el impacto ambiental de las compañías, razona Cianfanelli.

Es muy difícil o casi imposible crear un producto 'cero emisiones' por sí mismo, por lo que la compañía también ha apostado por proyectos de compensación de emisiones. Por ejemplo: un acuerdo con los agricultores de la comarca de Utiel-Requena que permita reutilizar el agua depurada que ellos no pueden reutilizar en su compañía, pero que puede servir para el regadío.

Con medidas así han conseguido reducir en un 19,5% su huella de carbono en un formato de botella "normal". "Las empresas tenemos que hacer el 1000% para reducir la huella de carbono", dice Cianfanelli, aunque recuerda que el ciudadano también puede poner su granito de arena reciclando.