A pesar de que la probabilidad de que un asteroide impacte contra la Tierra es baja según las predicciones de la NASA, la agencia estadounidense lleva años trabajando en un proyecto para proteger nuestro planeta en el caso de que pueda llegar a suceder a través de la Misión DART (Double Asteroide Redirection Test o Prueba de Redireccionamiento del Asteroide Doble en español).

Una misión cuyo objetivo es desviar la trayectoria de un asteroide de su órbita por primera vez y construir así modelos de impacto que puedan ser utilizados para evitar que un asteroide peligroso impacte al cambiar su desplazamiento en el espacio. Para ello, la agencia utilizará un propulsor iónico denominado NEXT-C, que según ha anunciado ya está listo para ser utilizado.

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Modelo de la NASA de la Misión DART | NASA

El asteroide elegido para la primera prueba ha sido el Didymos B, que forma parte del sistema binario Didymos ("mellizos" en griego), situado entre Marte y la Tierra que orbita cada dos años alrededor del Sol y una vez al año alrededor de la luna y está un poco inclinado con respecto a su elíptica.

La misión se lanzará en julio de 2021, cuando está previsto que NEXT-C se dirija a Didymos para estrellarse contra la pequeña luna mediante la técnica del impacto cinético con el fin de modificar su trayectoria y construir modelos de impacto que puedan servir para desviar asteroides que se dirijan a la Tierra.

El propulsor, desarrollado en el Centro de Investigación Glenn de la NASA , ya ha sido sometido a una serie de pruebas ambientales y de rendimiento que ha superado con éxito. Además de su utilización en la Misión DART, la agencia estadounidense prevé el uso del NEXT-C en una amplia variedad de misiones sin tripulación de 10 a 15 años que podrían incluir ir a otros asteroides, cometas o planetas como Venus.