No cabe ninguna duda de que el teléfono móvil se ha convertido en un elemento indispensable para buena parte de la sociedad. Un hecho que hace que olvidarse de él en casa o presenciar cómo tiene una 'mala caída' pueda generar una sensación de susto instantánea en su dueño. Ahora bien, si hay alguna circunstancia especial en la que el funcionamiento de nuestros dispositivos puede verse alterado, esa es ante un día de temperaturas extremas.

España está todavía experimentando las consecuencias de la borrasca Filomena. En los próximos días, las temperaturas no harán más que bajar, y las previsiones indican que se alcanzarán mínimos históricos. En este sentido, hay una serie de aspectos que hay que tener en cuenta a la hora de utilizar nuestros dispositivos.

"Principalmente, tal y como indican la mayoría de fabricantes, hay dos partes del móvil que suelen sufrir más el frío: la batería y la pantalla", explica a la Sexta.com Vicente Sanz de León, profesor de Periodismo Móvil en la Universidad de Nebrija. De hecho, según el experto, el tiempo de duración de las baterías puede bajar hasta la mitad: "Realmente, es una de las mayores limitaciones, porque no tener batería y no tener móvil es lo mismo", apunta.

Junto con eso, como recuerda Sanz, también son importantes los daños que puede sufrir la superficie: "Dependiendo de la temperatura, puede llegar incluso a congelarse, por lo que su funcionamiento también se vería limitado. Lo importante es que no entre líquido en él y no pueda afectar a otras partes del dispositivo", indica.

Ante esto, los consejos brindados por el profesor son sencillos y, como indica, limitados: "El calor corporal puede ayudar a mantenerlo estable. De este modo, es mejor llevarlo en un bolsillo interior de la chaqueta que exterior y, de nuevo, evitar los líquidos". También es importante la previsión: ser conscientes de que la batería durará menos y utilizar la herramienta con eso en mente. Por lo demás, "también dependerá del fabricante y del tipo de móvil", concluye el experto.