Un trabajo liderado por el español Miguel Flores-Bellver, investigador principal en CellSight, centro de la Universidad de Colorado (EEUU), ha logrado identificar por primera vez los mecanismos que provocan la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), una de las principales causas de ceguera en el mundo.

El estudio, publicado en Journal of Extracellular Vesicles, ha logrado detectar un vínculo entre las vesículas extracelulares, las drusas -unos depósitos amarillentos formados en la retina-, y la aparición de degeneración macular. Un descubrimiento que podría conducir a un diagnóstico temprano y a opciones de tratamiento específicas para la DMAE seca, la variante más común de esta patología.

Según la universidad, la investigación de Flores-Bellver muestra que las células del epitelio pigmentario de la retina, una capa simple de células ubicada debajo de las células fotorreceptoras en el ojo, liberan exosomas que contienen proteínas normales y proteínas asociadas con las drusas, una de las las principales manifestaciones iniciales de la DMAE, en condiciones fisiológicas normales.

Sin embargo, en condiciones estresantes, Flores-Bellver descubrió que las células del EPR liberan proteínas asociadas a las drusas aproximadamente 20 veces más, lo que proporciona un biomarcador potencial de DMAE.

Valeria Canto-Soler, profesora asociada que también ha participado en el estudio, ha señalado que la investigación muestra que cuando las células del EPR están expuestas a un ambiente similar al que conduce a la DMAE, responden con un aumento en la liberación de proteínas asociadas a las drusas a través de los exosomas.

"Abre la posibilidad de un diagnóstico temprano de una persona que desarrolla DMAE al determinar que sus células secretan muchos más exosomas con estas proteínas asociadas a las drusas que en condiciones normales", ha explicado la profesora en un comunicado.

Durante años, los investigadores han estado buscando el origen de las proteínas asociadas a las drusas en relación con los síntomas y el desarrollo de la DMAE. Ahora bien, este biomarcador podría encontrarse en muestras de sangre, lágrimas, orina o saliva.

Este descubrimiento podría ayudar a tratar a millones de personas antes de que desarrollen atrofia geográfica, una etapa posterior de la DMAE seca, porque actualmente no es posible tratar a pacientes con enfermedad temprana.

"Saber que las vesículas extracelulares están liberando proteínas asociadas a las drusas presenta una oportunidad para nuevos enfoques diagnósticos y terapéuticos", ha explicado Flores-Bellver en una nota, señalando que si los investigadores pueden definir ensayos para medir estas proteínas liberadas en estos exosomas, podrían potencialmente diagnosticar la enfermedad de manera temprana, quizás incluso en el momento de su aparición. "Por eso, es posible que podamos tratar mejor a los pacientes con DMAE", agregó.

Los investigadores de CellSight planean ampliar este estudio trabajando con el registro de DMAE del Departamento de Oftalmología de la Universidad de Colorado.