El Servicio de Parques Nacionales de EEUU se ha visto obligado a lanzar una asombrosa advertencia. A través de un hilo de Twitter piden tanto a los turistas como a toda la sociedad americana en general que se abstengan de lamer sapos del desierto de Sonora.

Y todo porque en los últimos años han aumentado las intoxicaciones por estas prácticas. El protagonista de esta historia no es un sapo cualquiera. Se trata del Bufo Alvarius, uno de los sapos más grandes que se encuentran en América del Norte, de casi 18 centímetros. Sus prominentes glándulas parotoides secretan una potente toxina que "puede enfermarte si le manipulas o te metes el veneno en la boca", alertan las autoridades.

"Como decimos con la mayoría de las cosas que te encuentras en un parque nacional, ya sea una babosa banana, un hongo desconocido o un sapo grande con ojos brillantes en la oscuridad de la noche, por favor abstente de lamer", añaden.

En tono de humor pero con un trasfondo muy serio, las autoridades descartan que con sus brillantes ojos "pueda hipnotizarte", haciendo referencia al televisivo 'hypnotoad' de Futurama. Pero el riesgo es mucho mayor.

El científico británico James Rucker explica en una entrevista en The Washington Post que se han registrado varios casos de personas que han lamido este tipo de animales buscando "una experiencia psicodélica barata" porque puede inducir sentimientos de euforia y éxtasis. Sin embargo, Rucker alerta de que esta toxina también puede provocar pánico, paranoia y ansiedad severa.

Y no solo es peligroso para los humanos, sino que en el caso de los animales puede ser mortal. Según detallan en la web del Museo del Desierto de Arizona-Sonora, el sapo del desierto de Sonora es capaz de matar a un perro adulto con su potente veneno.

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