"El campo magnético de la Tierra es vital para la vida en nuestro planeta. Es una fuerza compleja y dinámica que nos protege de la radiación cósmica y las partículas cargadas del Sol", recoge la ESA, que ahora informa que este campo magnético está debilitándose.

El campo magnético es generado en gran parte por un océano de hierro líquido en espiral sobrecalentado que forma un núcleo externo de alrededor de 3.000 kilómetros debajo de nuestros pies. Actuando como un conductor giratorio en una dinamo de bicicleta, crea corrientes eléctricas, que a su vez generan nuestro campo electromagnético.

 

Este campo no es estático, ya que cambia tanto de fuerza como de dirección; estudios recientes indican que su posición está cambiando rápidamente.

En los últimos 200 años, ha perdido el 9% de su fuerza en un promedio global. Entre África y América del Sur, se ha desarrolado una región de intensidad magnética conocida como la Anomalía del Atlántico Sur, un 'agujero' producido desde 1970 que hace que la fuerza del campo magnético disminuya.

"Los científicos del Grupo de Datos, Innovación y Ciencia Swarm están utilizando datos de la constelación de satélites Swarm de la ESA para comprender mejor esta anomalía. Los satélites de enjambre están diseñados para identificar y medir con precisión las diferentes señales magnéticas que forman el campo magnético de la Tierra", comenta el organismo en su nota.

Eso sí, afirma que esa anomalía "no presenta motivos de alarma", alertando de la posibilidad de que satélites y naves espaciales puedan tener problemas técnicos debido a la debilidad del campo magnético en esa región, ya que "las partículas cargadas pueden penetrar las altitudes de los satélites en órbita terrestre baja".