Centímetros Cúbicos

Fernando Alonso finalizó en vigésimo primera posición, mientras un velocísimo Àlex Palou acabó contra el muro

Takuma Sato vence su segunda Indy 500 en un día difícil para los españoles

La 104ª edición de las 500 millas de Indianápolis se resolvió con victoria de Takuma Sato y Fernando Alonso con vuelta perdida.

Takuma Sato consigue su segunda victoria en el 'brickyard'

IndyCar Takuma Sato consigue su segunda victoria en el 'brickyard'

Publicidad

Resultado histórico en una de las ediciones más extrañas de las 500 millas de Indianápolis con la segunda victoria de un Takuma Sato que entra así en el Olimpo de esta legendaria prueba. El japonés iguala en número de triunfos a pilotos como Emerson Fittipaldi y cuenta ya con más victorias en la Indy 500 que Mario Andretti. En una pelea con Scott Dixon, Sato estuvo impecable y se llevó una popular victoria bajo bandera amarilla. En cuanto a los españoles, Fernando Alonso completó por primera vez las 500 millas aunque lo hizo en vigésimo primera posición y a una vuelta del vencedor. Mientras tanto, Àlex Palou mostró su velocidad pero tuvo que retirarse tras golpear el muro cerca de completar dos tercios de la prueba.

En la semana de clasificaciones quedó claro que Honda era el más competitivo de los dos motores participantes en la IndyCar. La 'pole position' de Marco Andretti por delante de Scott Dixon y Takuma Sato dejaba más que clara la situación, además de ver cómo eran pocos los Chevrolet que ocupaban posiciones destacadas. Esto significaba que Àlex Palou era candidato razonable a la victoria en caso de tener una buena carrera, mientras Fernando Alonso se veía destinado a un domingo de remontada condicionado por factores externos y la dosis justa de fortuna que le ayudara a estar en el lugar adecuado en el momento adecuado.

Las primeras vueltas fueron bastante animadas con un Dixon que tomaba la delantera mientras por detrás Carpenter se convertía en la primera víctima de la carrera con un ligero toque con el muro que acabó con daños en su suspensión y más de una docena de vueltas antes de volver a rodar. Apenas cuatro giros después de la parada de Carpenter, el disco de freno de James Davison explotó y provocó el primer abandono y la primera bandera amarilla de la jornada, mantenida hasta la resalida en la vuelta 13. La carrera estuvo en activo apenas una docena de vueltas hasta que Marcus Ericsson golpeó el muro, quedando fuera y generando un nuevo periodo de neutralización con resalida en la vuelta 32.

Alex Palou hizo una buena actuación pero acabó en el muro | IndyCar

La prueba entró entonces en su primer periodo táctico con dos líneas estratégicas muy distintas divididas entre la gran mayoría y algunos de los coches con motor Chevrolet. En particular los Penske entraban en esa estrategia alternativa junto con Fernando Alonso, entre otros. Esto hizo que el asturiano pasara a ser el último piloto en la vuelta de los hombres de cabeza, encargándose de darle un buen rebufo al líder, un Dixon que así no tenía ninguna necesidad de doblarle. Dicho doblaje, que podía complicar las opciones de Alonso, habría llegado en la vuelta 85 pero el accidente de Dalton Kellett trajo una nueva neutralización y permitió al español realizar su parada a tiempo de mantenerse en la vuelta de los líderes.

Tanto Alonso como Palou realizaban sus paradas en la vuelta 88, cinco antes de una resalida muy breve por un trompo de Daly acompañado por un fuerte accidente de Askew antes de pasar incluso por meta. La neutralización duró hasta la vuelta 101, cruzando el ecuador de la carrera con Palou décimo tercero y Alonso décimo séptimo. El catalán empezó con su remontada, que le llevó a ocupar la novena posición antes de perder el control de su coche y acabar golpeando el muro en la vuelta 122. Lamentablemente, la carrera de uno de los mejores novatos de este año en la Indy 500 llegó a su fin antes de lo esperado. Los pilotos restantes pasaban por boxes para realizar sus cambios de neumáticos y repostajes respectivos.

Durante la ronda de paradas, Alonso sufrió problemas técnicos que le impidieron arrancar con normalidad, perdiendo una vuelta con respecto a los líderes y cayendo a la penúltima posición. Por delante, un ‘unsafe release’ de Rossi con Sato hizo que el americano tuviera que ceder posiciones antes de la resalida, que se produjo en la vuelta 132. Inmediatamente el hombre de Andretti Autosport empezó a remontar posiciones pero en la vuelta 145 perdió la trasera en la curva 2 y acabó contra el muro. De nuevo, la prueba quedaba neutralizada a falta de 54 vueltas, con pocas intenciones por parte de los pilotos principales de parar a boxes.

Fernando Alonso sufrió problemas mecánicos hacia el final de carrera | IndyCar

Las últimas paradas llegaron a falta de poco más de 30 vueltas para el final, con la pelea centrada entre Dixon y Sato. El japonés tomó la delantera, demostrando el ritmo que llevaba exhibiendo toda la carrera y que le situaba como la principal alternativa al gran favorito. A partir de ese momento, Sato empezó a marcar el ritmo y escaparse en cabeza hasta un accidente de Spencer Pigot que forzó el final de las 500 millas de Indianápolis bajo bandera amarilla. De esta forma, Takuma Sato se llevó su segunda victoria en la legendaria prueba tras batir a Scott Dixon. La tercera posición fue para Graham Rahal con Santino Ferrucci y Josef Newgarden cerrando el top 5.

Por detrás, Fernando Alonso acabó en vigésimo primera posición en una carrera muy complicada en la que tuvo que lidiar con problemas técnicos, un coche menos competitivo de lo esperado y la pérdida de una vuelta con respecto a los líderes. El mexicano Patricio O’Ward, compañero de Alonso en McLaren, fue el mejor debutante al terminar en sexta posición en un día en el que estuvo excelente. En materia del campeonato, el resultado es especialmente bueno para un Dixon que amplía su ventaja en la clasificación general camino a un nuevo título que sería el sexto de su carrera deportiva.

Scott Dixon quedó segundo, pero sale reforzado en la lucha por el título | IndyCar

Publicidad