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Las pruebas se realizan en unas instalaciones cerca de Barcelona

Al menos una unidad ha resultado dañada en este vídeo… Así maltrata Koenigsegg a sus deportivos

El fabricante sueco realiza las distintas pruebas de resistencia con una unidad de pruebas, la cual es reconstruida una y otra vez como forma de rentabilizar económicamente estos test.

Crash Test del Koenigsegg Hypercar cerca de Barcelona

www.APEX.one Crash Test del Koenigsegg Hypercar cerca de Barcelona

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¿Puede un fabricante europeo pequeño plantar cara a las principales marcas de superdeportivos? Eso es lo que se ha planteado durante años la firma Koenigsegg, precisamente en un país como es Suecia que habitualmente está más ligado con la eco-movilidad o las iniciativas en materia de seguridad gracias al trabajo realizado durante décadas por Volvo. Sin embargo, a Christian von Koengisegg no le han asustado nunca los retos y todos los proyectos lanzados por la marca han sido toda una oda al automovilismo no apta para los bolsillos menos pudientes.

Para rivalizar con los grandes gigantes de la industria de los deportivos, no solo debes ofrecer un producto potente y visualmente atractivo, sino que además tiene que garantizar la seguridad y resistencia frente a la conducción diaria. ¿Cómo hacerlo en el caso de un fabricante cuya tirada en producción es muy limitada y al que cada unidad producida supone un gran impacto en sus cuentas? El propio Christian lo ha explicado en un vídeo no apto para sensibles en el que podemos comprobar cómo se realizan las distintas pruebas de choque y de maltrato mecánico a sus vehículos, en este caso al Koenigsegg Regera.

Mientras que otras firmas se pueden permitir tener varias mulas de pruebas para poner bajo examen los distintos aspectos a estudiar, el fabricante escandinavo reconoce que a ellos les sale más rentable económicamente hacerlo todo con una unidad, siempre manteniendo la parte del monocasco de fibra de carbono que al final de cuentas es la más costosa. Todo lo demás es susceptible a ser reventado. Bordillazos, badenes a alta velocidad, baches, martillazos, choques a baja velocidad… Todo ello para comprobar que el nivel de calidad también es el mínimo dentro de esta área.

Se pone todo a prueba, teniendo en cuenta también la fatiga a la que es sometido el material en cada golpe, cómo se deforma y la capacidad de regresar a su estado original o de disipar la energía en un impacto más fuerte. Aunque nos gustaría que no fuera así, debemos que apuntar que al menos una unidad ha resultado 'dañada' en el rodaje de este vídeo.

 

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