Los vehículos eléctricos representan sin duda una forma de movilidad más sostenible que los vehículos de combustión, pero es importante tener constancia de que la fabricación de sus baterías conlleva un impacto medioambiental inevitable por la extracción de los minerales que las componen. Uno de los minerales necesarios para su fabricación es el cobalto, que procede en su mayoría de la República Democrática del Congo, uno de los países más pobres de África, donde además las condiciones de los trabajos en las minas no cumplen unas condiciones éticas y vulneran los Derechos Humanos.

Ante esta situación, Volvo ha decidido que los materiales que formen tanto las baterías de sus modelos como las de Polestar se obtengan de manera responsable, y para asegurarse de ello implantará un proceso de trazabilidad mediante tecnología blockchain. Esta tecnología consigue establecer una red de datos compartidos de manera fiable, aumentando la transparencia de la cadena de suministro de materias primas e imposibilitando que la información sobre el origen del material se cambie sin ser detectado.

Esquema mecánico Volvo XC40 Recharge | Volvo

Para llevar a cabo su implantación, la marca sueca ha llegado a un acuerdo con sus dos proveedores de baterías, la china CATL y la surcoreana LG Chem. La cadena de suministro de la primera estará operada por las compañías tecnológicas Circulor y Oracle, mientras que la segunda se operará entre RSBN, RSC Global e IBM.

De este modo, el Volvo XC40 Recharge, el Polestar 2 y los modelos que les sigan no sólo serán más sostenibles al no emitir partículas contaminantes sino que además estarán fabricados de manera más responsable. Mientras tanto, algunos desarrolladores siguen trabajando para intentar crear baterías de iones de litio libres de cobalto.