La fiabilidad de un coche es una de los principales argumentos de venta, sobre todo cuando hablamos de vehículos muy caros, con una gran carga tecnológica más susceptible de fallar. Sin embargo, es evidente que cuando las cosas se hacen bien y un fabricante se empeña en construir un coche resistente, tarde o temprano lo consigue.

Hoy conocemos la historia de Hansjörg Gemmingen, un conductor noruego que lleva varios años confiando en un Tesla Model S de primera generación para sus desplazamientos diarios, siendo uno de los primeros compradores de esta original berlina, llamada a revolucionar en parte la industria automovilística.

Tras algunos años de intenso -muy intenso- uso, el Tesla Model S de Hansjörg Gemmingen ha conseguido superar la barrera de los 900.000 km recorridos, una cifra más que destacable. El conductor en cuestión utiliza una cuenta de Twitter para “monitorizar” a modo de diario el kilometraje de su coche eléctrico, que utiliza para todo, independientemente de la situación.

Es evidente que el coche eléctrico es aún demasiado “novedoso” para la mayoría de usuarios, que ven en elementos como la batería piezas aún susceptibles de fallar y con un reemplazo demasiado caro. Sin embargo, y pese a que la batería del Tesla de Hansjörg Gemmingen ya no es capaz de retener tanta energía como lo hacía cuando era nueva, es evidente que el hecho de estar acercándose a velocidad de vértigo al millón de kilómetros servirá, al menos, para cerrar unas cuantas bocas.