Volvo ha trazado un plan de electrificación de su marca que incluye la intención de lanzar un coche completamente eléctrico cada año hasta 2025. La marca sueca pretende que para esta fecha, la mitad de los vehículos que venda sean eléctricos o, al menos, con algún tipo de electrificación: híbrido convencional, enchufable… Esta parte de su estrategia arrancó en 2019 con el Volvo XC40 Recharge y ahora, según Automotive News, ya se sabe cuál será el siguiente modelo que lleve asociado ese calificativo: será el Volvo XC90.

Volvo XC40 Recharge | Volvo

"Un Volvo construido en 2025 dejará una huella de carbono que es un 40% más baja que un coche que construimos hoy. Hicimos de la seguridad parte de la marca. Deberíamos hacer lo mismo con la sostenibilidad". Estas declaraciones de Hakan Samuelsson, CEO de Volvo, fueron toda una declaración de intenciones sobre los planes a corto, medio y largo plazo de la compañía sueca. Unos planes que ya empiezan a ser una realidad.

Cuarto trimestre de 2022

Tanto es así que la tercera generación del Volvo XC90 llegará, previsiblemente, asociada a la palabra Recharge y lo hará durante el cuarto trimestre de 2022. La misma que define su principal característica: será un vehículo totalmente eléctrico. La marca sueca no ha dado más detalles sobre el XC90 eléctrico, pero sí ha confirmado que estará basado en la plataforma Scalable Product Architecture SPA2. Esta es la estructura que Volvo utiliza para dar forma a coches equipados con motores eléctricos, híbridos y de combustión.

De esta manera, el Volvo XC90 eléctrico será el tercer modelo de la marca impulsado completamente por esta energía si tenemos en cuenta el XC40 y el Polestar 2, que llegará a Europa bajo la marca del grupo que se dedica a fabricar coches eléctricos.

Volvo XC90 Recharge | Volvo

Una fábrica de baterías

Al mismo tiempo que Volvo confirmaba la llegada del XC90 eléctrico para 2022, hacía otro anuncio ligado a éste: su fábrica de baterías estará lista a finales de 2021. Ubicada en Ridgeville (Carolina del Sur, EEUU), no se trata de una planta nueva ya que actualmente produce el S60. Lo que pretende la marca sueca es invertir 600 millones de dólares (540 millones de euros, más o menos) para añadir una línea de ensamblaje nueva destinada a la versión eléctrica del XC90.

La operación, además, tiene como objetivo convertir la fábrica de Ridgeville en el centro de abastecimiento de baterías de iones de litio al resto de coches electrificados que nazcan dentro de Volvo.