Con el fin de mejorar la calidad del aire, en 1990 el estado norteamericano de California aprobó la ZEV Mandatory, una ordenanza que obligaba a los siete principales fabricantes de automóviles que operaban en Estados Unidos a poner a la venta en su territorio un modelo que no emitiese gases a la atmósfera y que en 1998 representara el 2% de sus ventas. Para cumplir con esta normativa,General Motors lanzó al mercado a finales de 1996 un modelo totalmente eléctrico denominado EV1, comercializado de manera inaudita bajo las siglas GM en lugar de utilizar Chevrolet o cualquiera de sus otras marcas.

En total se fabricaron 1.117 unidades, y las primeras podían recorrer hasta 160 km con una sola carga, aunque en 1999 recibió una batería mejorada que incrementó su autonomía hasta los 230 km. El GM EV1 se ofreció en California, Arizona y Georgia mediante leasing, y la mayoría de los clientes se mostraban encantados con el coche, pero sin embargo en 2003, por unos motivos u otros, General Motors decidió poner fin al programa y cancelar los contratos de alquiler. El gigante americano recuperó de manera forzada todas las unidades con el fin de destruirlas (aunque Francis Ford Coppola consiguió ocultar el suyo, que aún conserva), salvando solo una veintena de ellas que fueron donadas a museos y centros de formación.

GM EV1 | Jacob Hoyle

De esta manera el primer coche eléctrico de la era moderna, y el primero de la historia en fabricarse en serie se vio abocado tristemente a prácticamente desaparecer de la faz de la tierra. Así que lo que menos podría esperarse alguien al entrar a un parking cualquiera para aparcar es encontrarse con un GM EV1 estacionado y cogiendo polvo como si tal cosa. Esto es exactamente lo que le ocurrió hace unos días a Jacob Hoyle, que al ser consciente de la inverosímil estampa decidió tomar unas fotografías y publicarlas en su cuenta de Twitter.

La unidad encontrada parece ser que fue donada a un centro educacional de Atlanta e incomprensiblemente la han dejado olvidada y abandonada a su suerte, cuando se trata de un trozo de historia automovilística y a buen seguro una pieza altamente cotizada en cualquier subasta. La mayoría de los GM EV1 que acabaron en una universidad fueron despiezados, pero sorprendentemente esta unidad de color rojo se encuentra aparentemente entera, y además sin signos graves de vandalismo, aunque probablemente falten partes del tren motriz. En cualquier caso, General Motors los entregó sin la unidad de control para asegurarse de que nunca más volviesen a circular.