Durante los últimos meses, algunos propietarios de las primeras unidades del Tesla Model S han comenzado a sufrir fallos en sus vehículos, encontrándose con que la pantalla no se enciende y que la batería no carga, quedando el coche totalmente inutilizado. Muchos de los afectados han dado a conocer su problema en foros y redes sociales, y se ha llegado a la conclusión de que es algo generalizado.

El fallo en cuestión tiene origen en la memoria flash, concretamente en el chip eMMC de almacenamiento que está integrado dentro del ordenador MCUv1, y es debido a un exceso de carga de trabajo de este elemento y a su consiguiente desgaste. La razón por la que esto ocurre es porque Tesla recaba cantidades ingentes de información en esta memoria con el objetivo de mejorar sus sistemas y diagnosticar fallos, pero esta solo está diseñada para unas decenas de miles de ciclos de escritura y de esta manera se acaba con su vida útil demasiado pronto.

Interior Tesla Model S | Tesla

Cuando las escrituras ya no pueden completarse, la memoria flash comienza a fallar, y cuando falla un bloque de información, partes del firmware también pueden volverse ilegibles, lo que lleva a un mal funcionamiento o fallo completo de la MCU. Las consecuencias son que la batería no se recarga y que la pantalla de la consola central se queda en negro, impidiendo por lo tanto hacer uso de la mayoría de las funciones del coche.

Los Model S más recientes equipan un sistema central más avanzado, denominado MCUv2, que emplea chips de mayor tamaño y una arquitectura diferente, y de momento estos no han sufrido el problema. Por eso los propietarios de los modelos que cuentan la versión antigua del MCU piden a la marca que haga una llamada a revisión para que lo reemplacen por el nuevo de manera gratuita. De no ser así, sustituir el MCU le supondría al cliente un coste de unos 3.000 €.