La autonomía de los coches eléctricos sigue siendo todavía una cuestión sin resolver totalmente. No tener batería suficiente para llegar a nuestro destino es una cuestión que impide un mayor desarrollo de momento. Ford está explorando vías para que la distancia que puedan recorrer sus modelos sea mayor. Una de las posibles soluciones, sin duda, es cuanto menos sorprendente. La vía que investiga el fabricante es... ¡la psicología del color!

Uno de los mayores problemas que tienen los coches eléctricos son las temperaturas extremas. Cuando fuera de nuestro vehículo hace mucho calor o mucho frío, solemos tirar del sistema de climatización para mantenernos a la temperatura adecuada. Y ahí viene el problema: el uso de estos sistemas resta autonomía a los vehículos eléctricos, que pierden, por tanto, utilidad en estas condiciones.

Ford Europa se preguntó si habría alguna solución a esto y realizó un curioso experimento en su Weather Factory de Colonia, en Alemania. Para esta prueba utilizó el Ford Transit Smart Energy Concept, un minibús de 10 plazas todavía en fase de desarrollo y con una autonomía de 150 kilómetros. Con el vehículo lleno, se simuló en el exterior un día de invierno a 0 grados y otro de verano, en este caso a 30 grados. En el caso del día de invierno, Ford utilizó una luz ambiente roja en el interior del minibús, mientras que en la simulación estival se eligió el azul.

El resultado fue que el uso de luces redujo ligeramente el consumo del climatizador. En concreto, se redujo un 3,3% el gasto en aire acondicionado y un 2,5 el de la calefacción. El experimento sugiere que la utilización de un color cálido como el rojo con bajas temperaturas puede engañar al cerebro y reducir su sensación de frío. Justo lo contrario ocurre con el color azul con temperaturas elevadas. Como resultado, la menor utilización de estos sistemas posibilitaría una autonomía mayor.

Este nuevo modelo de Ford también cuenta con más elementos que pretenden aumentar su eficiencia y así alargar su autonomía. Entre ellas, seis paneles solares para alimentar la calefacción de los asientos, los sistemas eléctricos y la iluminación; ventanas de doble acristalamiento; piso y techo aislados; separador de policarbonato entre la puerta y los asientos; una puerta corredera eléctrica que se abre hasta la mitad para reducir la pérdida de calor en el interior; apagado automático del climatizador cuando la puerta está abierta y un novedoso sistema de recuperación de calor residual.