La carrera por alcanzar la movilidad eléctrica completa en Europa en treinta años, que se inicia formalmente el próximo 1 de enero y concluirá en 2050, arranca con España en el furgón trasero en cuanto a parque electrificado y puntos de recarga, dos de los capítulos a debate en la Cumbre del Clima de Madrid.

En el último barómetro de la electro-movilidad que divulga la patronal de fabricantes (Anfac), el número de vehículos electrificados crece en España pero "más despacio de lo que sería deseable para alcanzar los objetivos de penetración de estos automóviles y muy por detrás de la media europea".

En cuanto a las infraestructuras de recarga y según la patronal, España ocupa los puestos de cola en la UE y califica como "ritmo muy bajo" los 227 puntos de recarga -14 rápidos- instalados en el último trimestre. En noviembre, el último mes evaluado, se matricularon 792 coches eléctricos -solo 213 de ellos por particulares-, 19 menos que en octubre y un 16 % más que en noviembre de 2018; mientras que se matricularon 834 turismos híbridos, un 73 % más.

Los coches eléctricos puros acumulan un aumento de las matriculaciones del 90,5 % entre enero y noviembre, con 9.073 unidades, con solo un tercio adquiridos por clientes particulares. La cuota de mercado actual entre eléctricos e híbridos enchufables es del 1,3 % y los fabricantes esperan ampliarla al 4 % en el próximo ejercicio. La Asociación Empresarial para la Movilidad Eléctrica (Aedive) insiste en que el elevado precio de adquisición de estos coches "hace que, de momento, no sea una opción de movilidad apta para todos los bolsillos, lo que frena su popularización".