Un coche eléctrico, pese a que su aspecto nos haga pensar en un coche convencional, no guarda mucho parecido interno con un vehículo de combustión. Mecánicamente son muy diferentes, y sus capacidades y necesidades técnicas no tienen nada que ver con un sistema de propulsión mediante motores térmicos. Por eso, su mantenimiento también es diferente...¿es más caro, o más barato?

Generalmente un vehículo eléctrico es más barato de mantener que un coche convencional. Esta afirmación tiene una justificación muy sencilla y clara: un sistema de propulsión eléctrica tiene muchísimas menos piezas que un sistema de propulsión tradicional, y de esas, las que son móviles son todavía menos, por lo que hay un porcentaje muy bajo de piezas susceptibles de fallar.

Por eso, cuando un vehículo eléctrico acude a una revisión programada, los puntos a revisar son muchos menos: apenas se comprueba el estado del líquido refrigerante, se comprueba mediante diagnosis el estado de la batería, se comprueba visualmente el estado de todo el cableado y se sustituye el filtro de aire del habitáculo. De ahí que un coche eléctrico sea más barato de mantener, aunque es cierto que depende de las marcas y de los modelos.

Algunos fabricantes hacen públicos los precios de sus revisiones a coches eléctricos. Es el caso de Nissan, que afirma que una revisión programada de su Nissan Leaf apenas tiene un coste de 119€, o de Volkswagen, que anuncia un precio de 140€ para la revisión de su e-Golf. Como referencia, hacer una revisión a un VW Golf equivalente con motor térmico tiene un coste de 215€ más otros 35€ si queremos cambiar el filtro de partículas del habitáculo.